Siempre tuve curiosidad por El Imperio del Fuego . Por varias razones:
. Seguir descubriendo a ese gran actor que es Christian Bale y cuya interpretación en American Psycho me sigue fascinando día a día.
Rob Bowman, director de algunos de los mejores episodios de Expediente X, nos había decepcionado ligeramente en la translación de la serie a la pantalla grande. Al final le quedo más sosa de lo que hubiéramos deseado. Siempre hay que confiar en las segundas oportunidades y El imperio del fuego tenía buen material de redención.
. El argumento. El imperio del fuego es un cuento moderno. ¿Dragones en el siglo XXI? Si señores, pero no bondadosos como algunos relatos antiguos. Violentos, sangrientos y destructores. En el siglo donde estamos no caben romances, ni princesas aunque si caballeros andantes (como es en este caso Bale)
Y todos los elementos nombrados anteriormente se acoplan a la perfección. Porque El imperio del fuego funciona como un reloj. No es un clásico (ni lo pretende) pero logra en una hora y cuarenta (otra película USA que no se alarga innecesariamente...¡gracias!) narrar todo lo que tiene contar con una eficacia muy meritoria. Bowman se aleja del videoclip made in Michael Bay para con un estilo más europeo, más de cuento gótico sumergirnos en una historia de fantasía. Una imaginería oscura, retorcida y horrenda. A destacar aquí la fotografía espectacular de Adrian Biddle (V de Vendetta, La momia...) que es quizá el motor de la historia, lo que concede a El imperio del fuego un aire especial y decadente.