En repetidas ocasiones el director del Festival de Sitges,
Ángel Sala, ha dicho que si un país en crisis comienza a recortar en cultura la sociedad se acercará “a la barbarie”. Quizá por eso el
Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Catalunya ha vuelto a ofrecer en 44º edición un festival enorme y excesivo donde se ha podido ver cine de todo y más calidad que la ofrecida el año anterior. Cuando hay carencia se ha agudizado el ingenio para ofrecer un gran espectáculo.
El Festival de Sitges salió ganando con la temática de este año. La inteligencia artificial no sólo ha servido para rendir homenaje a la obra maestra de Spielberg sino que dio pie a que
el doctor Ishiguro ofreciera una multitudinaria charla sobre este campo. En un tiempo en donde el presente es gris Sitges nos ha hecho reflexionar sobre el futuro. Eso si siempre con una mirada algo descorazonadora sobre el ser humano. Con
Frankestein,
Juegos de guerra o
Westworld hemos recordado el pasado para comprobar que la realidad supera la ficción. Los
geminoides ya están aquí. El futuro ya está aquí.
Como siempre Sitges ha recibido un apoyo masivo por parte del público. Fue impresionante ver como el Auditori se llenaba el pasado sábado para ver
The artist, una de las revelaciones de este año, y como durante su proyección no se oyó a nadie...en una película muda. La ovación final a la película demostró que Sitges está hecha de una pasta especial. Sin duda el tanto conseguido al proyectar la película de
Michel Hazanavicius fue importante pero no menos que los pases de ese futuro clásico que es
Drive. También hubo ovación pero no solo al final. Cuando el nombre de
Nicolas Winding Refn aparecía en pantalla al principio del film los espectadores de Sitges irrumpieron en aplausos quizá sabiendo que iban a ver algo especial. Sólo cabe felicitar al festival por hacer que el último sábado fuera un dia grande proyectando
The thing,
The artist,
Drive,
Diamond Flash (desgraciadamente sólo tuvo un pase) o
Killer Joe una estupenda bizarrada de
William Friendkin con un soberbio
Matthew McConaughey. Películas como
Melancholia,
Extraterrestre,
Mientras duermes... hicieron que uno se alegre del esfuerzo que se hace en Sitges por traer películas que muchos tenemos marcadas en la agenda.

Dentro de la cantidad de nombres que han pasado por Sitges hay dos que salen reforzados. El primero que hay que resaltar es
Kevin Smith. Su aventura por el terror salió mal parada en Estados Unidos y Sitges la ha recibido con los brazos abiertos dándole el premio a la mejor película. Bien recibida por la critica y el publico
Red State ha recibido una segunda oportunidad en Sitges para poder ser distribuida en Europa. No en vano este hecho fue clave para darle el premio según confesó el miembro del jurado
J.A. Bayona. La guinda para
Red State fue que obtuviera el premio al mejor actor para el carismático
Michael Parks recogiendo el testigo de
Patrick Fabian por
El último exorcismo. Otra película sobre un América profunda y sobrecogedora.
Pero como suele suceder la triunfadora moral de Sitges 2011 no fue la ganadora del premio a la mejor película.
Attack the block tuvo ese honor. Recibida con entusiasmo por el público y la prensa en su primer pase la película de
Joe Cornish fue una de las más comentadas en esta edición. Deudora de un nuevo cine británico con gusto por el humor, el fantástico y realidad social (
Zombies Party) es una película con ritmo y con la suficiente caradura para encandilar un buen publico festivalero. Se llevó los premios del público, critica (nada usual sumar esos dos), banda sonora y un premio especial. Pero consiguió algo más que fue que todo el mundo se quedará con el nombre de Joe Cornish para futuros proyectos. Un debut inmejorable para Cornish. Quizá
Attack the block debió llevarse el premio a la mejor película (dio la sensación que fue la que más gustó al jurado) pero las ganas de “ayudar” a Kevin Smith pesaron más en la decisión final.
Brit Marling mejor actriz (
Another earth),
Na Hong-jin mejor director (
The yellow sea),
Lucy McKee y
Jack Ketchum mejor guión (
The woman) y los efectos especiales de Eva fueron añadidos a un palmarés en general bien recibido. El olvido de una película que contenía un interesante debate ético como
Womb fue un pequeño lunar.