lunes 20 de julio de 2009

Series de cine: American Dad!. Cuando Seth MacFarlane dio en el clavo



La mayoría de gente que me rodea es fan de Padre de familia, yo, en cambio, no sé como tomarmé la serie de Seth McFarlane. Admiro su contundencia, algunos de sus personajes (Brian y Stewie son grandes) y la brillantez de algunos de sus gags. Pero, en mi humilde opinión, a veces peca de caer en el chiste fácil y adolece de cierta originalidad. En resumen, me parece una serie de momentos que se puede disfrutar más viéndola a ratos que un capitulo entero. Por eso me sorprendió lo genial y redonda que me parece la serie post-Padre de familia de MacFarlane, American Dad! .

Quizá debería estudiar mi bipolaridad ya que American Dad! tiene muchas similitudes con Padre de familia. Núcleo familiar, humor políticamente incorrecto, cierto parecido en el trazo de personajes....pero si se rasca podemos ver que American Dad! mejora en mucho el trabajo anterior. Es como si MacFarlane hubiera encontrado el punto ideal puliendo errores anteriores. El primer punto a favor es que American Dad busca un argumento y le da importancia a que la historia tenga una coherencia. Es verdad que son dibujos para adultos y que el surrealismo y lo absurdo son protagonistas, pero eso no quiere decir que los guiones no intenten contar algo (cosa que a veces parecía en Padre de familia). American Dad! rezuma mala leche y ataques directos pero también inteligencia y buen gusto.

Que la trama gire en torno a la familia de un agente de la CIA (Stan Smith, ultrapatriota y, por supuesto, idiota) permite a MacFarlane elaborar un efectivo y divertido mensaje sobre Estados Unidos. Para reírse de su país pero también de la visión que tienen los norteamericanos en el mundo y la que el mundo tiene de ellos. American Dad! sabe como reírse de todos trabajándose cada chiste y cada gag (algunos realmente geniales). Esa mirada critica y exagerada le da a la serie un salto de calidad sabiendo esquivar cierto humor facilón en el que podía caer, a veces, Padre de familia. American Dad! es Padre de familia pero también es Los Simpson, Futuruma, South Park.. Sabe beber de todos (incluido él mismo) para lograr un producto más pulido y perfeccionista. MacFarlane ha encontrado su cima con American Dad, una manera de seguir siendo brutal y directo con inteligencia. Que Estados Unidos bendiga American Dad!.

miércoles 15 de julio de 2009

Finales de cine: La Cosa. No hay enemigo, no hay esperanza



John Carpenter es uno de los grandes de la historia del cine reciente. Precisamente no por ser (afortunadamente) un esteta, ni querer mostrar al mundo un virtuosismo especial. Carpenter es grande por ser un director contundente y directo, que sabe como ir a las raíces del miedo sin efectismos baratos. Es por eso que se puede ver mil veces La Cosa y seguir maravillando, o mejor dicho horrorizándonos, con la pesadilla que viven estos científicos.

Es esta una película con un monstruo al que no se le ve y eso contribuye a que la sensación de horror y desesperanza esté en el aire continuamente en la (quizá) obra cumbre carpenteriana. Pocas películas transmiten tanta asfixia como La Cosa. Y no sólo durante el film sino horas después de haber acabado la historia la misma sensación de ahogo y vacío nos continua martilleando la cabeza. Carpenter consigue eso con un final completamente demoledor. Y lo es demoledor, como el cine de Carpenter no necesita piruetas ni fuegos artificiales, para mostrarnos que aunque al final se mate al malo eso no significa que “haya un final feliz”.

La ecuación que ha vendido el cine (hollywodiense principalmente) es que al final de la película el bueno mata al malo y todos felices y contentos se van a comer perdices. Carpenter juega con ese axioma de una forma absolutamente perversa. El malo, el monstruo muere o desaparece aunque tampoco lo tenemos muy claro. Los héroes consiguen acabar con él (¿seguro?) pero no hay felicidad. Acabaran muriendo congelados con una muerte lenta y dolorosa, por supuesto esto nos lo imaginaremos porque ya sabemos que da más miedo si creemos que una cosa va a pasar que si vemos que pasa. Es una película con monstruo que muere al final. Pero ni vemos su muerte ni los heroes salvan sus vidas. Además, ¿quién dice que ninguno de los dos protagonistas está infectado?. Perverso.

Esa imagen de Kurt Russell y Keith David bebiendo y pasándose una botella en medio de la fría Antártida esperando la muerte debería quedarnos para siempre en nuestras cabezas. Aunque los malos puedan morir a los héroes les puede esperar un final mucho peor. Un final que se creará en nuestras mentes.

domingo 12 de julio de 2009

Publicaciones de cine: Cinemedi. Festivales de cine de la Comunidad Valenciana y algo más



Si la última palabra que decía Charles Foster Kane en Ciudadano Kane era Rosebud, la mía seguramente sea Cinemedi. Este es el nombre de un proyecto con en el que trabajé, junto con María Moltó, Claudia Seva y Montxo V. Sempere, durante estos últimos ocho meses. Cinemedi no es una agenda sobre festivales de cine de la Comunidad Valenciana, ni una guía de ocio, ni una revista de cine al uso..Es todo eso y algo más.

La Comunidad Valenciana tiene una ingente vida de festivales de cine. El objetivo de la revista Cinemedi es, con una espíritu dinámico y moderno, juntarlos todos para hablar sobre ellos en la publicación. Su historia, la edición de ese año, entrevistas con los organizadores, los premiados... Pero Cinemedi quería alejarse de ser una simple guía. Las personas que acuden a los festivales son gente que quieres algo más que ver una simple proyección de películas. Buscan sitios interesantes en las ciudades donde se realizan los certámenes para disfrutar del sitio más allá de secciones oficiales o ceremonias de entrega de premios. Por eso de cada lugar con festival hablaremos de sitios interesantes donde poder comer, tomar una copa o visitar. Pero Cinemedi no quiere perder su espíritu. Sigue siendo una revista de cine, por ello se pueden leer entrevistas o reportajes de interés sobre el mundo del cine en general.

En este número cero y (que podéis leer pinchando en el enlace que tenéis abajo) Cinemedi viajará a festivales como el Festival Internacional de Cine de Sax, Festival de Cine de Alicante, Mostra de Valencia, Cinestrat, Festival Internacional de Cine Independiente de Elche, Mostra de Cinema Jove d’Elx... Conoceremos a fondo mediante entrevistas a personajes tan interesantes como Miguel Herrero, Tirso Calero, Antonio Sempere, Vicente Seva... Y además podremos viajar a lugares de cine como París y Edimburgo (sí, tuvimos enviados especiales en el extranjero) o descubrir apasionados del mundo del cortometraje como la asociación ilicitana Malabarraca. Si queréis probar un proyecto que intenta ir más allá y ser novedoso y diferente (ya desde su moderno diseño creado por Montxo V. Sempere) pinchad en el enlace de abajo y leed el número cero de Cinemedi.

Para leer el número cero de Cinemedi pinchad en:

. Cinemedi (Número Cero)

jueves 9 de julio de 2009

Reivindicación del perdedor

- Pagafantas - (Borja Cobeaga, 2009)




Pau Gasol, Rafael Nadal, Fernando Alonso, Pedro Almodóvar, Javier Bardem y otros han logrado alejar esa sensación de victimismo que siempre han tenido los españoles. Ya no somos Alfredo Landa o José Luis López Vazquez persiguiendo a las suecas en Benidorm. Los españoles no sólo podemos ganar sino que lo hacemos. Y eso, en principio, es una buena noticia. El problema es que caigamos en la chulería o prepotencia de nuestros vecinos franceses o italianos y olvidemos “nuestras raíces”. Porque no hay nada malo en decir que dentro del español hay un pequeño perdedor que con humildad intenta sobrevivir en un mundo cruel. Borja Cobeaga homenajea en Pagafantas a este perdedor.

Con su Pagafantas, Borja Cobeaga ha demostrado que en esa cabeza brillante y ocurrente (recomendación: acudir a cualquier rueda de prensa suya, todo un showman) hay todo un director de cine. Rueda una comedia divertida, breve y con ritmo sin caer en ningún momento el chiste fácil ni en la realización burda y torpe. Es más, Pagafantas es una película excelentemente dirigida. Pero aparte hace una película con miga porque reivindica al perdedor de toda la vida. A la persona que aún siendo un pagafantas toda la vida sigue luchando y cometiendo los mismos errores una y otra vez. Cobeaga no ha querido hacer El apartamento (afortunadamente) pero si que la dimensión trágica de Chema llega a la del C.C. Baxter de la película de Wilder.

Y en este tipo de películas no puede surtir la magia si los actores no están donde tienen que estar. Y lo están. Gorka Otxoa es el perfecto pagafantas justificadamente enamorado de una adorable y caótica, Sabrina Garciarena. Como son perfectas las aportaciones de Oscar Ladoire (¿nominación al Goya al actor de reparto?), Kity Manver o Maria Asquerino (a la que no le hace falta hablar para estar genial). Cobeaga logra divertirnos buscando en el fondo de nosotros mismos y enseñarnos que, aunque es trágico, ser un perdedor es algo muy nuestro de lo cual, no siempre, podemos huir.

. No odies al héroe (Rafa Martín, Las horas perdidas)

.¡Este Viernes, Pagafantas! (Nacho Vigalondo, Diario Cinematográfico)

.Un gran debut, una comedia imprescindible (Desirée de Fez, Cine 365)

viernes 3 de julio de 2009

Interpretaciones de cine: Louis Garrel, Eva Green y Michael Pitt (Soñadores). Mayo del 69



En ciertas ocasiones he comprobado que gente de cierta edad soltaba pestes de lo que fue el famoso Mayo del 68 francés. Tras observar detenidamente los comentarios y la forma de hablar sobre la famosa revuelta, comprendía que era gente que había creído (o incluso había estado allí) en esos valores que se propugnaban y que habían acabado desencantados de lo ocurrido. Y a veces es complicado encontrar en el cine una historia que te explique las razones de lo ocurrido en París en 1968. Y sin duda una de las mejores es una película que habla de Mayo del 68 sin hablar (mucho) de los hechos que la ocasionaron sino de las personas que estaban en ese momento. De jóvenes inquietos, insatisfechos y especiales como los que protagonizan Soñadores y que sólo podían interpretar unos actores como Louis Garrel, Eva Green y Michael Pitt.

Cuando se habla de Soñadores siempre hay que hablar del erotismo, de los juegos entre los tres protagonistas tan jóvenes y guapos, de Eva Green como una Venus de Milo perfecta , de la imagen de ellos durmiendo desnudos en una tienda de campaña improvisada... es obvio que parte del éxito de Soñadores vino en jugar con el morbo de verlos a ellos. Pero sería un error caer en pensar en que eran unos trozos de carne sin más porque tanto Garrel, Green y Pitt aportan más cosas a la película. Sus personajes son rebeldes, cinéfilos, inconformistas, curiosos...pero también poseen una tristeza incomparable. Unos jóvenes que luchan por buscar algo sin saber muy bien el qué es. Jugando, más o menos en serio, a imitar películas clásicas o a pasatiempos eróticos, nuestros jóvenes héroes buscan un sentido a lo que hacen y al mundo en qué están. Como la gente de Mayo del 68.



No era difícil ver, por la especial interpretación de ellos tres, que el esirituo del 68 les iba a calar hondo. Sólo hay que ver sus insobornables y ejemplares carreras que ya les gustaría tener a muchas “supuestas estrellas” de mayor edad. Ya sea Eva Green haciendo un Bond (Casino Royale), Pitt surcando los límites de la locura con Van Sant o Haneke (Last Days, Funny Games) o Garrel convirtiéndose en símbolo del cine francés de qualité (Les amants reguliers, La belle personne) siguen siendo los chicos extraños y fascinantes de Soñadores. La película que nos dijo a voz en grito que el talento no tiene edad.

martes 30 de junio de 2009

Joyas a reivindicar: James Bond contra Goldfinger. Bond, modélico Bond



Siempre que veía a José Luis Garci con sus amigos / colegas en ese (importante) programa que era ¡Qué grande es el cine! sentía envidia. No porque fueran todos muy listos, supieran tanto y pudieran fumarse hasta las colillas que dejaban en sus charlas. Sentía recelos porque todos hablaban de cómo su educación en cine había pasado por chuparse horas y horas de cine en pantalla grande viendo a los clásicos. Ya me imagino a un joven Garci yendo a las salas de un cine en el centro de Madrid para ver a los Hitchcock, Wilder o Ford. Y digo envidia porque yo soy de cultura televisiva. De cine en televisión ya que las películas con las que crecí las tuve que ver en la pequeña pantalla. Y dos que recuerdo que marcaron las vi a través del VHS de casa de mi tía (que en esos momentos era la leche) y con las que disfruté como un enano (cosa obvia pues no tendría más de diez años). Una era El imperio contraataca y no, no me convertí en un fan de Star Wars dado la ligera decepción que sufrí al ver que tanto La guerra de las galaxias como El retorno del Jedi no estaban a la altura. La siguiente película representaba otro paradigma del entretenimiento, todo un Bond. Para mí el más grande Bond de siempre. El de James Bond contra Goldfinger.



Es verdad que puede parecer que todos los Bond son iguales. Pero la clave está en como se cuenta la misma historia. No es lo mismo el Bond algo soso de Pierce Brosnan con el musculoso y torturado de Daniel Craig. Sí, hay chicas y acción pero no es lo mismo. Por eso de James Bond contra Goldfinger se puede decir que es modélica. Tiene un villano memorable como es Goldfinger / Gert Fröbe pero que es además tiene un ayudante de villano - esbirro todavía más memorable, Oddjob / Harold Sakata. Todos conocemos la capacidad mortífera que puede tener un sombrero gracias a su interpretación. Esta James Bond contra Goldfinger contiene una de las grandes muertes de la historia del cine, con esa Shirley Eaton bañada en oro en una mezcla imposible y genial de belleza y muerte. Una imagen que todavía no se me ha podido borrar de mi mente. Y es que hay cosas que a ciertas edades se te quedan para siempre.

En James Bond contra Goldfinger no sobra nada y todo es modélico. Empezando por un grandísimo Sean Connery que sabe como ser un Bond perfecto. Ya sea tomando una copa con su clásico smoking blanco o a punto de ser partido por la mitad por un rayo láser. Porque James Bond contra Goldfinger contiene alguna de las imágenes más icónicas de toda la serie. Y a pesar de ser la tercera película Bond se podria decir que este es el film del que bebieron todas las películas Bond que hizo Sean Connery. Porque James Bond contra Goldfinger es todo un modelo de cómo hacer de una mezcla con espías, mujeres, oro, villanos de fuera, asiáticos con mala leche, Honor Blackman (esos Vengadores), Shirley Bassey y acción, un ejemplo de un gran film de entretenimiento

viernes 26 de junio de 2009

Series de cine: Seinfeld. El reverso oscuro y genial de la sitcom



Es curioso que las que quizá sean mis dos series favoritas, en comedia (Seinfeld) y drama (Los Soprano), sus primeros capítulos me “aburrieran”. Con el tiempo supe que fue porque eran una ruptura tal con lo que yo había visto anteriormente en ficción televisiva que lo que sentí no era aburrimiento sino desconcierto. Y en eso Seinfeld hizo algo muy grande. Es una sitcom como son las sitcom. Media hora, personajes reconocibles, risas enlatadas, tramas sobre las relaciones amistosas / sentimentales / sexuales…vamos parecía que no traía nada nuevo al mundo. Y en realidad era todo lo contrario, ya que Seinfeld bajo su apariencia de “no romper un plato” supone una de las experiencias televisivas más inteligentes, complejas, divertidas y con mala uva que se ha podido ver en la pequeña pantalla.

Se ha jugado mucho con el mito de que Seinfeld es una serie sobre nada. Aunque a veces creo que Jerry Seinfeld exageró algo es cierto que su creación tiene un punto de nihilismo brutal. Empezando por haber hecho que sus protagonistas carecieran en muchas ocasiones de alma. Jerry Seinfeld, Elaine Benes, Cosmo Kramer y George Costanza no son el típico grupo de amigos, en realidad ni siquiera lo son. Son egoístas, cabrones y sólo piensan en si mismos. Para ellos el resto de personas son simple elementos que pasan por sus vidas y ellos se juntan porque saben que nadie más les aguantaría. Simplemente por simple supervivencia. En Seinfeld vemos un reflejo del urbanita neoyorquino de clase media. Primero yo y luego los demás. Sólo hay que recordar los capítulos dedicados a la muerte de la prometida de George de un humor negro bestial. En realidad Seinfeld es el reverso oscuro (y mejorado) del buenrollismo de Friends. Egoísmo y surrealismo neoyorquino en media hora de un humor, a veces, casi perfecto. Además cada personaje era como una especie de homenaje a un tipo de humor distinto, Jerry y Elaine, reflejaban el humor más pijo e inteligente, Kramer, el humor físico y George el humor del patetismo humano. No en vano el George Costanza de Seinfeld (histórica interpretación de Jason Alexander) es el personaje que junto a Homer Simpson mejor refleja al ser humano común




Las series suelen ser como una montaña rusa. Empiezan bien, por la mitad alcanzan su punto culminante y acaban con altibajos. Otra de las grandes virtudes de Seinfeld es que se aleja de la montaña rusa y se queda sólo en montaña. Empieza bien y va mejorando temporada a temporada alcanzando un punto culminante al final. Conforme avanzaba la serie mejoraba con guiones e historias cada vez más redondas, nunca mejor dicho. Los capítulos empezaban con alguna trama para después de vueltas y vueltas acabar donde empezó con alguna vuelta de tuerca sorprendente. Sus guiones eran pura pieza de orfebrería, unas joyas para que estuvieran en alguna biblioteca nacional. No es de extrañar que a Jerry Seinfeld le ofrecieran todo el oro del mundo (y más) por continuar su serie. Seinfeld en una muestra de honradez e inteligencia supo decir que no. Porque la serie había llegado a algunos niveles de perfección (no hay mejor manera de acabar una serie que cómo finalizaba Seinfeld) que sería una osadía intentar superarlos. Jerry Seinfeld sabia en su interior que quizá hubiera creado la mejor sitcom de la historia. Y cuando haces algo tan grande es mejor no tocarle ni un pelo por mucho dinero que puedas llegar a tener en tu cuenta corriente.

lunes 22 de junio de 2009

Henry Selick arregla cuentas con el pasado

- Los mundos de Coraline - (Henry Selick, 2009)





¿Puede un director rodar una obra grandiosa, popular, reconocida por todo el mundo y, en parte, odiarla? Claro que sí. Uno de los casos es el del Henry Selick con Pesadilla antes de Navidad. Si hacemos una encuesta a la gente de la calle (obviando a los cinéfilos de pro) a la pregunta, ¿quién dirigió Pesadilla antes de Navidad? todo el mundo contestaría: Tim Burton. La realidad es que esa labor correspondió a Henry Selick. Ya hablaba de ello Selick en el último numero de Fotogramas: "Tim es brillante pero no estaba allí, no dirigió el film".

Por ello Selick llevaba tiempo buscando su oportunidad. Ya la tuvo con esa estupenda adaptación de la grandiosa obra de Roald Dahl, James y el melocotón gigante, pero quizá todavía coleaba demasiado la pesadilla burtoniana. Con Los mundos de Coraline ha encontrado la obra perfecta donde desarrollar su mundo. Y vaya mundo, absolutamente fascinante y personal. Vuelve a coger una historia tan infantil como oscura (en realidad es una película de terror) para hacerla completamente suya. Se olvida de Roald Dahl y coge a Neil Gaiman. Se olvida de Danny Elfman y coge a Bruno Coulais. Todo para construir una fascinante pesadilla.

En Los mundos de Coraline Selick está por encima de todo. Incluso cuando parece que la novela / cuento va a caer en algunos lugares comunes el director llega para rescatarla con una impresionante visión que va más allá de una película de animación. Una mirada oscura, retorcida , fascinante y a la vez hermosa. Porque Los mundos de Coraline habla de elegir entre nuestro mundo terrenal (gris y aburrido) y el otro, el de los sueños que pueden ser mágicos o demoníacos. Aquí hay brujas y monstruos pero no príncipes valientes. Henry Selick narra con un pulso completamente cinematográfico y arriesgado una pesadilla infantil. Y todo el mundo sabe que las pesadillas de los niños suelen ser las más terribles y apasionantes, y esta ha servido para que Selick pueda librarse de sus fantasmas del pasado de una vez por todas.

. Maravilla tridimensional (Javier Ocaña, El País)

. Pasadizos a una alternativa y peligrosa realidad (Julio R. Chico, La Mirada de Ulises)

. La fantástica oscuridad de Selick (Jesús León, Blog de cine)

sábado 20 de junio de 2009

Infravalorados de cine: Catherine Keener. Talento, clase y carácter por narices



Disfrutando de la película Cómo ser John Malkovich una de las interpretaciones que más nos llegan del clásico contemporáneo de Spike Jonze es la de Cameron Diaz. Su transformación, su capacidad para interpretar un papel cómico / dramático... vamos una interpretación de Oscar. Pero ese año la nominación a la estatuilla dorada a la actriz de reparto se la llevaba su compañera en esa película. Una atractiva morena con clase de gran (y maravillosa) nariz que destilaba clase y mala baba a partes iguales en el film. La admirada Catherine Keener.

Si Catherine Keener le arrebataba esa candidatura a la rubia y superestrella Cameron Diaz es que tiene algo. Sin ser una estrella todo el mundo sabe que Catherine Keener ha entrado en la habitación cuando está en una escena. Generalmente su físico, su capacidad para dialogar de manera rápida y firme y su porte moderno hace que estemos ante un prototipo de mujer de hoy en día. Como decía en el anterior post podría ser como una especie de Annie Hall pero quitando su neurosis y aportando una dosis considerable de mala leche y carácter. En un mundo de hombres ella no perdería nunca, como su gran Maxine de Cómo ser John Malkovich. Ella lleva las riendas.

Aun sabedora de representar a una mujer de hoy Keener no ha querido centrarse en los mismos papeles de siempre. Ha podido hacer comedia (Virgen a los 40, Living in oblivion...) o representar el mal más absoluto (An american crime). Y siempre lo mismo dejando un halo de clase y sofisticación en todo lo que hace. Y el cine norteamericano la sigue minusvalorando como “una actriz de reparto”. Tira de ella para evitar que sus films caigan en la vulgaridad o en la simpleza. Porque siempre que Catherine Keener está en una película o escena aporta ese plus de carácter y talento que hacen que esa historia merezca la pena verla. Keener está sobrexplotada por el mercado hollywoodiense. La necesitan de salvavidas.

Si fuera una estrella, Hollywood se libraría de tantas estrellas de saldo y pondría a una mujer de verdad entre sus números uno. Y la industria norteamericana no se puede permitir personas de tanto talento y carácter entre sus estrellas ya que podría peligrar su mundo artificial que se han montado. Pero nosotros disfrutaremos de cada minuto que sale Catherine Keener por la pantalla grande ya que cada vez que sale ella se nota. Todo el mundo sabe cuando Catherine Keener ha llegado a la fiesta.

martes 16 de junio de 2009

Interpretaciones de cine: Diane Keaton (Annie Hall). La mujer del siglo XXI en 1977



Puede ser realmente descorazonador darle un vistazo a la filmografía reciente de Diane Keaton. Películas como Locas por el dinero, La madre de él o Porque lo digo yo logran que se te salte una lagrima, no por malas o buenas sino por ver a Keaton hacer el ridículo con unas sobreactuaciones ridículas. Y además representar a un arquetipo de mujer antigua, chillona y estúpida. Por eso ahora que la Keaton pasa por momentos difíciles en cuanto a “calidad cinematográfica” se refiere no se debe olvidar que ella fue el ejemplo de la mujer moderna y cosmopolita. Ella fue Annie Hall.

Aunque las comedias puras de la primera época de Woody Allen (Toma el dinero y corre, El dormilón, Bananas…) son muy, muy graciosas, el genio se dio cuenta que necesitaba dar un paso más. Contar historias que, como la vida en si mismo, podían ser divertidas o dramaticas pero abandonar el sketch por el sketch. Para esta primera aventura dramático/comica decidió hablar sobre sus temas de siempre (amor, sexo…) pero dándole un nombre de mujer. Y no uno cualquiera, la mujer alleniana por excelencia.



Annie Hall es inteligente, moderna y viste de una forma peculiar. A simple vista es todo lo cool que uno puedo esperar de una mujer neoyorquina. Pero también es neurótica, absurda e insoportable. Puro neurotismo femenino alleniano. Para lograr que un personaje así no saltara por los aires Allen necesitba a su alter ego, Diane Keaton, el Allen femenino. Keaton utiliza una perfecta mezcla de comedia y drama para realizar un personaje que marca tanto. Es encantadora, comica pero sabe como ponerse imposible. La queremos y la odiamos. Sin saberlo (o sí) Woody Allen definió a la mujer moderna y actual. Alguien que rompre esquemas, que no le importa vestir como le de la gana pero también alguien neurótico y especial. Una modernidad femenina adelantada a cualquier tiempo, porque a su manera Annie Hall es una especie de heroína.

La modernidad de Annie Hall la llevo la propia Diane Keaton durante (casi) toda su carrera. Ella es esa mujer que viste como un hombre, cultivada, neurótica, bohemia, que hace lo que le da la gana cuando le da la gana. Y por eso todos nos enamoramos de ella. De ese binomio perfecto que eran y son Diane Keaton / Annie Hall.