Christopher Nolan y viajes espaciales. El director británico daba un paso más (o veinte) dentro de su ambiciosa carrera mirando más allá de las estrellas. En Interstellar había una mezcla de física, biología, amor y espectáculo que dejo impresionado a muchos...y crispó los nervios de algunos. Pero lo que estaba claro es que esta epopeya espacial repleta de ciencia y supervivencia daba para ocupar varias horas de apasionante debate. Por ello el programa 71 de Vivir Rodando está dedicado a Interstellar. Y para poder analizar la película desde una perspectiva tan científica como humana el programa cuenta con la colaboración de Ángeles Gómez (@FeedbackCiencia), periodista, bióloga molecular y creadora de Feedback Ciencia, y Manuel Sánchez (@ManoloSanchezA), profesor de microbiología y creador del programa Tu, yo y los microbios y Curiosidades de la microbiología.
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25 enero 2015
08 noviembre 2014
Física de la emoción
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| ©Warner Bros. |
El cerebro de Nolan, siempre activo y aparentemente frío (¿seguro?), quiere demostrar que su exhibición de la técnica está a la altura de su capacidad para emocionar. La emoción de Interstellar se sitúa en varios frentes: las relaciones padre-hija rotas por la distancia y el deber, el monologo de Anne Hathaway equiparando el amor a la ciencia (¡dicho por una científica!), el amor por esa tierra (el planeta y la materia) que está abandonando al ser humano... Y, obviando algún sentimentalismo de más, Interstellar logra epatar y emocionar casi de la misma manera. Una película que es un reto para el cerebro y el corazón del espectador. Una película que no quiere ni puede obviar su parte espectacular (la escena del acoplamiento) pero que tampoco quiere bajar su nivel de realismo (el sencillo diseño de los robots, la suciedad del traje de los astronautas...). Película de aventuras, realismo social, ciencia avanzada, película del espacio, drama familiar... todas esas películas y alguna más están en Interstellar. No en vano su climax final se resuelve en una mezcolanza de amor fraternal y física que puede indigestar a unos y levantar la ovación de otros. Por ello Interstellar no es una película sencilla de digerir en un primer pase. Si referentes claros de Interstellar como 2001: Una odisea del espacio o Solaris son películas que necesitan más de una visión para comprender su grandeza lo mismo pasa con la película de Nolan. Si es un clásico lo decidirá el futuro. Ahora mismo sólo se puede celebrar la existencia de una película tan gigante, compleja, adulta y extraña como Interstellar.
Su cine está más cerca de la prosa que de la lírica, pero nunca se había entregado tanto a la poesía audiovisual como en algunos fragmentos de esta obra mayor, tan arriesgada y heroica que parece casi la ópera prima de un novato con mucho que demostrar, en lugar de lo nuevo de un cineasta al que muchos presuponían apoltronado
Interstellar recoge los testigos de Steven Spielberg, Andrei Tarkovsky y Stanley Kubrick sin renunciar al espectáculo cinemático habitual en el director de El caballero oscuro, y aunque a veces puede llevarnos por el sendero de la frustración y el empacho, incluso la ambigüedad, su último, interesantísimo largometraje -para este crítico el mejor de cuantos ha realizado- es infinitamente ambicioso: cerebralmente desafiante y emocionalmente satisfactorio
Desde el primer fotograma, la idea es convertir la superficie de la pantalla en el escenario de un sueño. Se trata de transformar la sala de cine en ese mismo agujero negro de antes para sencillamente transportar al espectador, y en un instante de cine inteligente y espectacular, al otro lado
07 agosto 2010
Cine negro de arquitectura arrolladora
- Origen - (Christopher Nolan, 2010)
El principal error de Origen (Inception) ha sido venderse como la última salvación de la humanidad. Nolan ha esperado ver a millones de personas verle hacer el milagro de los panes y los peces en pantalla grande. Lo cual es una lastima porque esa misma quizá no pueda disfrutar de una rotunda y apabullante película de cine negro. Origen (Inception) puede bordear el thriller o, incluso, el cine de acción pero no deja de ser cine puro de genero donde los protagonistas son delincuentes (los típicos personajes nolanianos grises tirando a oscuros) en busca de un objetivo. Aquí está el antihéroe (Leonardo DiCaprio nuestro esquizoide favorito), la femme fatale que destroza la realidad (nunca mejor dicho) del protagonista (excelente Marion Cotillard), los ambiguos apoyos del antihéroe (Joseph Gordon Levitt, Tom Hardy...) y el macguffin que no es más que un simple pretexto (Cillian Murphy). Todos y algunos más conforman el cine negro que tanto gusta a Nolan donde los laberintos de Raymond Chandler se convierten en laberintos de otro tipo. Los de la mente humana que, por supuesto, son los más complejos que existen. Como buen film de genero negro Origen (Inception) marea y confunde al personal ya que este tipo de films no habla de argumentos sino del infierno personal de sus personajes. Principalmente ese infierno del personaje de DiCaprio (Cobb) está genialmente reflejado en el film como esa relación de depencia enfermiza con su mujer.
Origen (Inception) es cine negro realizado con grandiosidad. Pero hay que avisar a escépticos, el vaso está lleno a rebosar pero ni una gota cae en el mantel. Es minuciosa en sus formas grandes, inmensas y avasalladoras. Como un buen edificio que se puede diferenciar entre una obra de arte y un amasajo de cemento. El tiempo se encargará de que momentos como las peleas aéreas en el hotel o un Paris postmoderna creándose a cada paso de Page y DiCpario pueden formar parte del imaginario del cine moderno, eso el tiempo lo dirá. Lo mejor es lo bien que están engarzadas en un todo ya de por sí bastante complejo y tridimensional (eso si, sin molestas gafas) . Ese es el mérito de Origen (Inception), arrolla pero no te pasa por encima dejándote el suficiente aire para respirar. Si es una obra maestra, una buena película o un desastre lo dirá el tiempo y la subjetividad de cada uno. Sus errores están muy visibles pero sus virtudes son apabullantes. Y gracias a eso Nolan ha vuelto a ganar a mi escepticismo.
Seguro que cuando Christopher Nolan se mira en el espejo no ve su reflejo sino el de Stanley Kubrick. E incluso se podría decir que ve una versión mejorada ya que tiene (últimamente) un respaldo masivo del publico. Christopher Nolan se vuelve con cada película tan perfeccionista, detallista, puntilloso y megalómano como lo era Kubrick. Y ,como le pasaba al director de Eyes Wide Shut con cada película, cuando parece que la crítica cae rendida a sus pies salen cada vez más los escépticos de Nolan. Los que ven que más que genialidad en sus films shows egomaníacos y superficiales. Y les entiendo, intentando ver en sus películas esos detalles maniqueistas. El problema es que Nolan me puede. Desde que vi Memento el día de su estreno en España (con tres personas más en la sala) el director ha sabido enredarme en su tela de araña durante toda su filmografía. Me gustaría poder decir que una película de Christopher Nolan no me gusta para verle el truco al mago y poder desenmascararlo. Pero no puedo, Nolan me ha vuelto ganar.
Origen (Inception) es cine negro realizado con grandiosidad. Pero hay que avisar a escépticos, el vaso está lleno a rebosar pero ni una gota cae en el mantel. Es minuciosa en sus formas grandes, inmensas y avasalladoras. Como un buen edificio que se puede diferenciar entre una obra de arte y un amasajo de cemento. El tiempo se encargará de que momentos como las peleas aéreas en el hotel o un Paris postmoderna creándose a cada paso de Page y DiCpario pueden formar parte del imaginario del cine moderno, eso el tiempo lo dirá. Lo mejor es lo bien que están engarzadas en un todo ya de por sí bastante complejo y tridimensional (eso si, sin molestas gafas) . Ese es el mérito de Origen (Inception), arrolla pero no te pasa por encima dejándote el suficiente aire para respirar. Si es una obra maestra, una buena película o un desastre lo dirá el tiempo y la subjetividad de cada uno. Sus errores están muy visibles pero sus virtudes son apabullantes. Y gracias a eso Nolan ha vuelto a ganar a mi escepticismo.
. Poliédrico Nolan (Xavier Vidal, Cinoscar & Rarities)
Inception, pues, confirma a Nolan como autor de potente inventiva y lo lanza definitivamente como ser poliédrico que fabula desde Hollywood, aunque con ciertas licencias personales
. Origen, no hay para tanto (Sergi Sánchez, Canal TCM)
La ambiciosa arquitectura visual de la película es extraordinaria -ese París que se doblega sobre sí mismo- pero el espectador tiene la sensación de que le han dado un mapa demasiado detallado para guiarse por el laberinto, precisamente cuando la gracia del laberinto está en perderse por él como si supiéramos que no hay salida
. Volver a casa (Julio R. Chico, La mirada de Ulises)
El triple salto mortal con sedación incluida genera una arquitectura de sueños compleja, exigente y arriesgada, pero milimétricamente construida. Nada sobra y nada falta en un guión de hierro en el que todo cobra sentido hasta un plano final antológico
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