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08 noviembre 2014

Física de la emoción


 Interstellar

Una película de Christopher Nolan | Estados Unidos | 169 minutos


©Warner Bros.
Algunos enemigos de Christopher Nolan le reprochan que su cine sólo es una fachada que sirve para impresionar al espectador más incauto. A pesar de intentar entrar en el terreno de la emoción con la relación ‘más allá de la vida’ de  Leonardo DiCaprio y Marion Cotillard en Origen y tras el trámite de finalizar su trilogía sobre Batman, el director británico se embarca en una película que en un principio no va a hacer otra cosa que agrandar su leyenda. Un viaje más allá de las estrellas, una epopeya sobre la supervivencia de la humanidad. Un proyecto grandioso y que, como se demuestra al final, le va tan bien a Christopher Nolan que no sólo lo lleva a buen puerto sino que además hace quizás su mejor película. Cuando uno lee que una película de ciencia ficción ha tenido asesoramiento científico a veces es mejor echarse a temblar. Porque ese asesoramiento lo utilizan algunas películas como un manto de credibilidad del cual se olvidan a los cinco minutos de empezar a rodar la película. Pero Interstellar es por fortuna otra cosa. Una cosa muy seria. Basada en las teorías del físico Kip Thorne la película no se corta ni un ápice en hablar de forma entre adulta y didáctica de agujeros negros y de gusano, quintas dimensiones y orbitas entre otros términos. Gracias a eso por mucho que lo que veamos sea increíble y apabullante todo tiene un halo de realismo (en una película destinada al gran público no olvidemos) que hace que Interstellar sea un hito. Pero lo que lo convierte en una película grandiosa no es eso.

El cerebro de Nolan, siempre activo y aparentemente frío (¿seguro?), quiere demostrar que su exhibición de la técnica está a la altura de su capacidad para emocionar. La emoción de Interstellar se sitúa en varios frentes: las relaciones padre-hija rotas por la distancia y el deber, el monologo de Anne Hathaway equiparando el amor a la ciencia (¡dicho por una científica!), el amor por esa tierra (el planeta y la materia) que está abandonando al ser humano... Y, obviando algún sentimentalismo de más, Interstellar logra epatar y emocionar casi de la misma manera. Una película que es un reto para el cerebro y el corazón del espectador. Una película que no quiere ni puede obviar su parte espectacular (la escena del acoplamiento) pero que tampoco quiere bajar su nivel de realismo (el sencillo diseño de los robots, la suciedad del traje de los astronautas...).  Película de aventuras, realismo social, ciencia avanzada, película del espacio, drama familiar... todas esas películas y alguna más están en Interstellar. No en vano su climax final se resuelve en una mezcolanza de amor fraternal y física que puede indigestar a unos y levantar la ovación de otros. Por ello Interstellar no es una película sencilla de digerir en un primer pase. Si referentes claros de Interstellar como 2001: Una odisea del espacio o Solaris son películas que necesitan más de una visión para comprender su grandeza lo mismo pasa con la película de Nolan. Si es un clásico lo decidirá el futuro. Ahora mismo sólo se puede celebrar la existencia de una película tan gigante, compleja, adulta y extraña como Interstellar.




● Guía de referencias (más o menos explícitas) para no perdernos en la galaxia de 'Interstellar' (GQ | Noel Ceballos)

Su cine está más cerca de la prosa que de la lírica, pero nunca se había entregado tanto a la poesía audiovisual como en algunos fragmentos de esta obra mayor, tan arriesgada y heroica que parece casi la ópera prima de un novato con mucho que demostrar, en lugar de lo nuevo de un cineasta al que muchos presuponían apoltronado

● Dentro del monolito  (Carlos Reviriego | El Cultural)

Interstellar recoge los testigos de Steven Spielberg, Andrei Tarkovsky y Stanley Kubrick sin renunciar al espectáculo cinemático habitual en el director de El caballero oscuro, y aunque a veces puede llevarnos por el sendero de la frustración y el empacho, incluso la ambigüedad, su último, interesantísimo largometraje -para este crítico el mejor de cuantos ha realizado- es infinitamente ambicioso: cerebralmente desafiante y emocionalmente satisfactorio

● El tiempo, la última frontera (Luis Martínez | El Mundo)

Desde el primer fotograma, la idea es convertir la superficie de la pantalla en el escenario de un sueño. Se trata de transformar la sala de cine en ese mismo agujero negro de antes para sencillamente transportar al espectador, y en un instante de cine inteligente y espectacular, al otro lado

26 septiembre 2014

La música es la única salida


Frank
(Frank)

Una película de Lenny Abrahamson | Reino Unido | 95 minutos


©Alimpro
Cualquier artista que se precie vive con una lucha constante entre hacer una obra personal y que esa misma obra conecte con un público. Los hay que lo logran aunque sea a medias mientras que otros viven a espaldas de un público masivo sin tocar ni un ápice de su obra. El mundo de la música es uno de los artes donde esta disyuntiva es más patente. Y ha tenido que venir una comedia como Frank de apariencia excéntrica pero de corazón sencillo a hablar con honestidad sobre la locura de la creación artística. Es cierto que gran parte del éxito de Frank es lo que transmite con el cuerpo y la voz (como todo el mundo sabe su personaje lleva una cabeza de cartón) un Michael Fassbender tan herido y vulnerable como estaba en Shame. Pero la película no sólo juega ser un Fassbender film. Ni siquiera es una película elitista por mucho que algún despistado podría definirlo como una película hipster o utilizando algún otro termino absurdo. Frank es una película sobre el choque de dos formas crear. El artista apasionado que crea con un ojo puesto en el público (Domhnall Gleeson) y los artistas apasionados que crean  con todos lo sentidos sólo puestos en su música (Frank y su banda los Soronprfbs). Durante la primera parte más cómica Lenny Abrahamson muestra a los Soronprfbs como un grupo neofolk excéntrico y problemático (esa búsqueda de sonidos) mientras que el personaje de Domhnall Gleeson ejerce de contrapunto sensato. En ese momento el espectador toma partido por un Gleeson más simpático y cercano al público. En su segunda parte Frank toma un tono que va de lo dramático a lo directamente triste. El ‘sensato’ y ambicioso Domhnall Gleeson toma las riendas y en su búsqueda de la aceptación popular acaba traicionando a su banda y, lo que es más importante, a su música. No en vano la única vez que Frank reniega de la música (“La música es una mierda”, dice) es en el único contacto con el público. Por eso Frank acaba siendo una de las películas más certeras que se han visto últimamente no sólo sobre el mundo de la músico sino sobre el arte de la creación. Al final para el artista es mejor vivir detrás de una máscara (o una cabeza gigante) aunque eso signifique que el público nunca sepa de tu existencia. Porque como muestra uno de los finales más hermosos y demoledores del año  la (tu) música siempre te podrá salvar.




● Sensibilidad bipolar (Sensacine | Paula Arantzazu)

No hay que negar que es una idea deliciosamente perversa ocultar el rostro de una de las estrellas más atractivas del cine actual bajo una voluminosa cabeza de cartón, aunque esa no es la única sorpresa que nos depara el personaje, creado no tanto a imagen y semejanza de Sidebottom, sino de otras personalidades de sensibilidad bipolar como Daniel Johnston o Capitan Beefhart

● La maldición del teclista  (José Arce | La Butaca)

“Frank” está hecha de retazos, de alegrías, de tristezas y emociones, dedicada a los cuerdos desde el prisma de una panda de locos que, como dijo aquel, al final son los que mejor puestos tienen los cascos

● Estreno inclasificable (Javier Ocaña| El País)

Frank no arranca bien, y a la media hora el tiempo empieza a hacer mella por reiteración y falta de concreción en sus temas, pero al final su desolación y su humor desconcertante (lo que siempre es bueno) se imponen

10 agosto 2014

Crítica cinematográfica:
¿Qué puedo hacer?

Sólo los amantes sobreviven: ¿aplauso sin premio?
Una pareja se dispone a leer el periódico un domingo por la tarde. La edición del viernes que no han tirado a la basura. Van directamente a la sección de cultura y buscan las críticas de las películas que se han estrenado ese día. La naturaleza de esa crítica, ese único texto, hará que esas dos personas compren o no unas entradas para la película en cuestión. Aunque esta escena se sigue repitiendo era especialmente algo habitual en tiempo anteriores a la llegada de Internet. Ángel Fernández-Santos o Carlos Boyero (este último lo sigue haciendo) acaban decidiendo en la agenda de ocio de algunas personas que buscaban una especie de guía y no acababan de fiarse ni del argumento ni del reparto de la película en cuestión. Algo que no dejaba de tener un riesgo ya que una crítica (crítica, valoración o como se le quiera llamar) no deja de ser la opinión de una persona. Argumentada y razonada pero es una opinión. Hasta que la llegada de Internet cambió el mundo para siempre. Y muy significativamente el mundo de la cultura y, en especial, el del cine. Todo se volvió global incluidas las críticas de cine. Ya no valía que el poster de una película nos dijera que la última película de Woody Allen había triunfado entre la crítica de Estados Unidos porque nosotros podíamos comprobar si eso era cierto en apenas cinco minutos. Y también la crítica se democratizo. Ya no hace falta tener El País a mano para ver lo que opina el crítico de esa película que ponen en el cine de al lado. Ahora en un momento uno puede ver lo que opinan los críticos de La Razón o El Mundo o de revistas de cine como Fotogramas o Cinemanía. Pero la verdadera revolución no ha venido ahí sino en la aparición de miles de webs o blogs sobre cine donde profesionales o no dan su opinión. Y en los últimos años se ha dado un paso más adelante con el microblogging donde una valoración en 140 caracteres puede influir en la decisión de alguien de ir o no al cine. Ahora hay que preguntarse si existe esta influencia. ¿Realmente las opiniones en la red influyen en que alguien vaya a comprarse una entrada? ¿O simplemente son un refuerzo (o lo contrario) para alguien que ya iba a comprarse una entrada?

La crítica ha dicho 

En estos tiempos hablar de la crítica como un ente único es difícil. Hablamos de cientos de críticas que surgen a la semana a lo mejor de una misma película. Decir que la última de Transformers ha tenido malas críticas (lo mismo que decir que buenas) es entender que una persona ha leído todas las críticas publicadas y ha hecho una balanza viendo si pesaba más el lado de las mala que de las buenas. Además al final todo se quiere reducir en que una película sea buena o mala y es algo que va más allá. Aunque una película sea un conjunto no deja de tener momentos más brillantes o más aburridos y se le exige al crítico que haga una valoración sumarial del tipo ‘esta película: sí o no’. La democratización de la crítica sí que ha traído algo bueno y es que, supuestamente, uno puede buscar distintas valoraciones de una misma película. Eso sí uno debe saber bucear para, como quien hace un puzzle, saber encontrar distintas piezas que le ayudan a encajar una imagen de la película que quiere ver. Otra cosa es que la crítica sirva para animar a alguien a ver una película. ¿Por qué una crítica no puede ser para leer después de ver una película?

A veces más satisfactorio la lectura de una crítica después de ver una película que antes para poder enriquecer la visión de la misma

Análisis de una película

El sueño de Ellis: más allá de Cannes
En realidad algunos buscan que les digan si una película está bien o mal para reforzar su decisión de ver una película. Pero una crítica de una película no deja de ser un análisis de la misma. Con lo cual lo lógico es que el lector disfrute de ese texto una vez vista la película. Y que gracias a ese texto pueda entender matices que, a lo mejor, se le habían escapado. Con lo cual la labor del crítico o periodista es más analítica que valorativa. Quizá habría que ir más allá de quedarnos en si una película tiene dos, tres o cuatro estrellas ya que ese elemento no deja de ser una mera orientación (elemento que se utiliza en este blog). Y en ese estadio sí que la influencia de llevar a la gente al cine sería menor. Eso sí el espectador ganaría en personalidad para decidir que película quiere ver simplemente por una cuestión de olfato. Un ejemplo de análisis lo encontramos en la estupenda web, de reciente creación, Visual404. En este post Deborah Garcia Sánchez-Marin analiza el principio y final de El sueño de Ellis algo que sólo se puede disfrutar una vez vista la película. ¿No es una crítica lo que hace Sánchez Marín? Algo que va más allá que decir si algo está bien o mal.

Crítico(s) de cabecera 

Aunque uno bucee buscando críticas de diverso tipo, en realidad, cada uno tiene sus críticos de cabecera (o incluso crítico sin utilizar el plural). Gente con lo que de algún modo empatizas y sabes que su opinión puede estar más cerca de la tuya. Esto puede llevar algún chasco como que ese crítico en cuestión aborrezca algo que tú adoras. Algo que, una vez superada cierta decepción conlleva algo bueno: no hay ninguna regla fijada de antemano. Y mientras eso pase significa que el cine seguirá sorprendiendo. Pero lo que parece claro es que si uno busca una opinión sobre Under the skin no irá a leer a Carlos Boyero. A no ser que quieras encontrar lo que sabes que vas a encontrar. Si tienes interés en saber qué tal está la última película Marvel pues irá a buscar a Noel Ceballos o Alejandro G. Calvo. Si quiere ver si la última película de acción de Arnold Schwarzenegger o Michael Bay puede estar bien pues puede buscar a Fausto Fernández. Sólo son ejemplos pero todos hemos escuchado (y dicho) la frase: “Fulanito dice que está bien con lo cual...”. Al final todos buscamos reforzarnos en nuestras decisiones.

Influencia 

8 apellidos vascos: fenómeno por encima de la crítica
¿Realmente influyen las críticas en la visión de una película para ir a verla? Aunque quizá en este caso debería hablar un experto en marketing el que escribe no puede responder a la pregunta. Quizá porque no tenga respuesta. Se puede decir que 8 apellidos vascos recibió en general críticas regulares y allí está su apabullante carrera comercial. Antes que se estrenará, Fotogramas publicó una crítica no muy positiva de Fausto Fernández sobre la película y no creo que eso influyera en mucha gente respecto a no ir al cine. Guardianes de la Galaxia, de reciente estreno, tiene casi asegurada una buena carrera comercial como película Marvel. ¿Las buenas críticas que está recibiendo en Estados Unidos le ayudarán a tener una todavía mejor taquilla? Seguramente algunas personas reticentes a este tipo de cine irán a ver la película de James Gunn aunque sea por la curiosidad de ver qué es eso de lo que se habla tan bien. Pero esas personas son una minoría. Los que quieren ver Guardianes de la Galaxia ya saben que van a verla. Son sólo dos ejemplos de que las críticas ayudan pero que sirven más como motivo de discusión que como arrastre real para ver o no ver algo. Sólo los amantes sobreviven de Jim Jarmusch fue recibida con entusiasmo por gran parte de la prensa especializada y tampoco sirvió de mucho. No importaron ni las buenas críticas ni los mensajes en Twitter o Letterboxd y la película se más o menos se diluyo. Eso sí si cien personas que no la conocían o dudaban en ir a verla acudieron a la cinta con los vampiros de Jarmusch habría merecido la pena. Porque para eso sirve también la crítica: como rescate a película que están condenadas a perderse en el completo anonimato.

Hay tantas críticas y opiniones sobre las películas que tenemos en la cartelera que lo mejor es leer varias de ellas y de distinto signo antes o después de verlas

Quiero tu opinión y la quiero ahora

Todo lo queremos ya. En los festivales se le pide al periodista o crítico que juzgue una película que ha visto a las ocho de la mañana para salvarla o condenarla. Y si tiene Twitter que lo haga en cinco minutos. Muchas veces hemos visto como películas generalmente masacradas en festivales por la crítica luego han sido recibidas con aplausos cuando son estrenadas meses o años después. Pero queremos que ahora que alguien nos diga si la última película de James Gray, Abdellatif Kechiche o Xavier Dolan merece nuestra atención o la borramos completamente de nuestra mente. Por eso las críticas que nos llegan de festivales, por muy profesional que sea quien las escribe, no deben ser tomadas totalmente en serio. Para escribir sobre una película hay que tomar cierta distancia algo que dada la inmediatez del periodismo no se permite. Y tampoco hace falta irse a San Sebastián, Venecia, Sitges o Cannes para ver esto. Ahora ya queremos saber si Interstellar, que se estrena dentro de cuatro meses, es una obra maestra o una película decepcionante. No en vano ya hay críticas de trailers. No opiniones sino auténticas (y feroces) críticas.

Más críticas que en el cielo

Jordi Costa, Sergi Sánchez, Desirée de Fez,  Fausto Fernández, Nuria Vidal, Paula Arantzazu, David Tejero, Noel Ceballos, Juan Sardá, Luis Martinez, José Arce, Antonio Trashorras, Lluis Bonet Mojica, Kiko Vega, Daniel Jimenez, Carlos Reviriego, Manu Yánez Murillo, Blanca Margoz, Yago García, Andrea G. Bermejo, Beatriz Martínez, Javier Ocaña, Roberto Alcover Oti, Alejandro G. Calvo, Roberto Amaba.. entre otros muchos publican interesantes críticas o reportajes que deberían servir más de ayuda que de rechazo de las muchas películas que se estrenan cada semana o que tengamos en mente ver. Gente de diferentes edades con gustos y estilos muy distintos. Porque en este país tenemos gente que sabe mucho de cine no podemos conformarnos con leer a uno o dos. Si uno no va a ver Short Term 12 porque en este blog leyó una valoración no muy entusiasta se equivoca. Porque si levanta la mirada verá que la película de Destin Daniel Cretton ha entusiasmado a mucha gente. Y puede que se esté perdiendo una película que le acompañe durante toda su vida. Y si después de todo a uno no le apetece ver una película que ha recibido elogios de los críticos antes mencionados también estará bien. Porque lo mejor que puede hacer el ser humano es decidir por si mismo.   

Raúl Cornejo @VivirRodando es periodista y autor del blog Vivir Rodando

13 junio 2014

Noche inmortal



 Sólo los amantes sobreviven
(Only Lovers Left Alive)

Una película de Jim Jarmusch | Reino Unido | 123 minutos



Todos los grandes eventos cinematográficos tienen un lado injusto y casi cruel. Hace un par de años el Festival de Cannes encumbró a películas como La vida de Adéle, A propósito de Llewyn Davis o Nebraska. En cambio otras fueron ignoradas cuando no despreciadas. La proyección de Sólo los amantes sobreviven de Jim Jarmusch fue objeto por parte de la prensa especializada de una indiferencia general e incluso de alguna crítica furibunda. Sólo algunos como Alejandro G. Calvo avisaban de que esta película vampírica del cineasta de Akron era algo especial y, sobre todo, hermoso. Como era de esperar Ángel Sala trajo Solo los amantes sobreviven para la edición número 46 del Festival de Sitges, un lugar donde los vampiros jarmuschianos podían ser mejor recibidos. Aunque estaba dentro de la sección oficial e iba ser proyectada en el Auditori Sólo los amantes sobreviven había ciertas dudas respecto a la cinta de Jim Jarmusch. A veces el peso de Cannes puede ser insoportable. Y ocurrió algo inesperado y es que esa película que hablaba del amor inmortal enamoró sin condiciones a buena parte de la prensa y publico que había en Sitges. A pesar de los elogios encendidos que recibió la película de Jim Jarmusch no se llevó el premio a la mejor película que fue para Borgman y se tuvo que conformar con el premio especial del jurado. No importó porque con o sin premio la película ya había calado hondo.

Sólo los amantes sobreviven narra la historia de amor de unos vampiros mantenida a través de los siglos en dos escenarios que a priori no tienen nada que ver: Detroit y Tánger. Eso sí, se convierten en ciudades hermanas cuando Jarmusch las muestra en la oscuridad de la noche. Una (Detroit) se convierte en el reflejo de lo que es la ciudad actualmente, un cementerio donde parece que los protagonistas sean los únicos supervivientes de un holocausto. Detroit en manos de Jarmusch se convierte en una ciudad muerta, decrepita pero sin perder el tono hermoso que tiene toda la película. La otra (Tánger) al contrario respira misterio pero con un tono ligeramente más vital. Eso sí, los dos escenarios contribuyen al tono noctámbulo y de sueño ligero que tiene Sólo los amantes sobreviven y que es clave en la película. Porque se podría decir que Jarmusch ha rodado una película de zombies sólo que en este caso los muertos vivientes no se alimentan de cerebros sino de amor, libros y música. Mucha música. Sólo los amantes sobreviven es casi una película musical. Su poderoso inicio con la cámara girando como un vinilo en el tocadiscos ya es una señal. No sólo porque el personaje de Tom Hiddleston sea músico sino que ella se cuela en conversaciones (Jack White, Motown, Detroit...) o incluso modifica actitudes de los protagonistas. Es obvio que cualquier amante de la música debería emocionarse con una película tan musical de Jarmusch como podría serlo Year of the horse. Pero por mucho que el decorado sea tan vital como la capacidad de Jarmusch de crear escenas arrebatadoramente hermosas todo no sería lo mismo sin dos nombres: Tom Hiddleston y Tilda Swinton.
Sólo los amantes sobreviven además ser una película hermosamente nooctámbula nos regala una pareja para la historia del cine formada por Tom Hiddleston y Tilda Swinton

Pocas veces se ha visto (por lo menos los últimos años) una química tan poderosa como la que muestran Hiddleston y Swinton en Sólo los amantes sobreviven. La pareja da una lección de cómo mostrar amor, erotismo, complicidad, ironía y sentido del humor. Humor es una palabra clave para Sólo los amantes sobreviven. Quien espere que Jarmusch haya hecho una película quejosa y pedante se va a llevar una sorpresa. Porque estamos ante una película profunda pero no grave que establece una inmediata empatía con el espectador. Las replicas entre Tom Hiddleston y Tilda Swinton y la divertida aparición cuñadil de Mia Wasikowska hacen que Sólo los amantes sobreviven sea bastante más que una postal sino un espectáculo humano. Y los amantes del cine de género se preguntaran: ¿y qué pasa con los vampiros? ¿Es Sólo los amantes sobreviven una película de género o una estafa? Para ellos (y para todos) Jim Jarsmuch finaliza la película con un grandioso plano final que reivindica a Sólo los amantes sobreviven como cine de género. Para finalizar quiero robarle a Jordi Sánchez Navarro las palabras que le dedicó a la película en su valoración en Letterboxd: "Lo Bello. Lo más bello, diria yo".




● El extraño amor vampírico (Jordi Costa | El País)

Una obra mayor y desengañada que no renuncia ni al humor, ni al amor

● Crepúsculo  (David G. Natal | Número Cero)

Hay  también dos grandes actores, lo que desde luego no hay es esa verdad dolorosa que proyectaban trabajos como ‘Noche en la tierra’, ‘Ghost Dog’  o la más reciente ‘Flores rotas’

● Tom Hiddleston y Tilda Swinton bailan sobre océanos de tiempo (Daniel de Partearroyo | Cinemanía)

El duodécimo largometraje de Jim Jarmusch confirma que no ve temáticas imposibles de adaptar a su particular concepción de la narración y el tempo cinematográficos, aquí un romance gótico cuyos elementos sobrenaturales son mucho menos importantes que las reflexiones que propician

14 febrero 2014

Espectáculo sin espectáculo



Cuando todo está perdido
(All Is Lost)

Una película de J.C. Chandor | Estados Unidos | 106 minutos 
 


©Universal
Estos días nos hemos desayunado con el caso de José Salvador Alvarenga pescador salvadoreño que pudo regresar con vida a su país después de sobrevivir a un naugrafio de más de un año de duración. Aunque en un principio fue recibido como un heroe el relato de su supervivencia pronto empezó a sembrar la duda sobre la veracidad. En su historia hay tortugas como alimento, orines como bebida e incluso el fallecimiento de su compañero de viaje (Ezequiel Córdova Ríos) por negarse a comer. Esta desconfianza en parte es porque la cultura (literatura, cómic, cine...) nos ha enseñado una forma de ver la épica de la supervivencia de una forma algo mayestática y cualquier relato que se salga de eso no nos parece real. Hace un par de años J.C. Chandor habló en Margin Call del inicio de esta crisis (estafa) que estamos sufriendo a través de la palabra haciendo que los cimientos de la película fueran sus diálogos (el guión fue nominado al Oscar). Es curioso que en su segunda película Chandor juegue a hacer completamente lo contrario. En Cuando toda está perdido el reparto coral se queda sólo en un actor, la crisis que afecta a miles de persona sólo afecta a una y los diálogos desaparecen. Y a pesar de eso consigue crear el mismo (en realidad lo aumenta) el mismo clima de desasosiego que en su película de debut. Para narrar la odisea de un hombre que queda perdido en medio del océano al sufrir un accidente con su velero Chandor se agarra al relato aparentemente antiépico con una narración sobria y eficaz pero no exenta de momentos de belleza. Y para protagonizar la película en un acierto histórico recurre al único que podía protagonizarla...Jeremiah Johnson.

18 enero 2014

La crisis (estafa) era (es) una orgía



El lobo de Wall Street
(The Wolf of Wall Street)

Una película de Martin Scorsese | Estados Unidos | 179 minutos


©WayToBlue
Cuando en los recientes escándalos que han surgido en España han visto la luz diversos correos electrónicos de los implicados (Miguel Blesa, Rafael Blasco, Iñaki Urdangarin...) descubrimos la verdad. Los culpables de la crisis no son brillantes genios del mal surgidos de una película de James Bond sino unos horteras bastante cutres. Eso si a todos les une la falta de escrúpulos y la codicia por lo ajeno. Esta desmitificación del villano económico es importante para acoger la última película de Martin Scorsese como lo que es. El lobo de Wall Street es un cómic excesivo y delirante donde el dinero (ajeno) hace que los protagonistas pierdan el sentido de la realidad. Una realidad donde como se dice en la película no interesa nadie a vivir. Para afrontar esta película Scorsese recupera algo que quizá no había perdido pero si aparcado en los últimos proyectos: el delirio. Estupendas películas como Infiltrados o La invención de Hugo o excelentes como Shutter Island tenían la energía propia del director norteamericano pero también cierto sentido de la ‘gravedad’. Con El lobo de Wall Street suma su energia a un gusto por lo excesivo para crear, nunca mejor dicho, una orgia donde las canciones (estupenda banda sonora), drogas, desnudos, sexo de todo tipo... hagan un totum revolutum. Eso si un revuelto donde Scorsese sabe donde poner la cámara para que el espectador se sume a la orgía y no quede como mero espectador. Al final no importa mucho cómo el estafador Jordan Belfort amase su fortuna de forma ilegal sino que importa cómo la despilfarra. El villano queda como una caricatura frívola y curiosamente sea quizá más real (y doloroso para las víctimas) que un retrato más social y periodístico.

El lobo de Wall Street no deja de ser un remake luminoso y divertido de Uno de los nuestros. El ascenso y caída (¿hay caída?) de nuestro protagonista está retratado en escenarios lujosos, en grandes fiestas y en sitios al aire olvidando a los gangsters con sus callejones oscuros o bares mal iluminados. No en vano el cierto glamour gansteril que tenían Ray Liotta o Robert De Niro en 1990 se sustituye por un  horterismo insoportable que hace que El lobo de Wall Street sea, a su manera, más sórdida. Pero aunque Martin Scorsese, Thelma Schoonmaker o Rodrigo Prieto hacen su trabajo a la perfección la película no sería lo mismo sin un descomunal trabajo de Leonardo DiCaprio. El californiano asume su personaje como un personaje cómico y ridículo llegando a rozar el slapstick (DiCaprio arrastrándose hacia su coche) y dándolo literalmente todo. DiCaprio se olvida de un Gordon Gekko al uso para componer un personaje cercano al patetismo volviéndole completamente humano. Pero eso no es una debilidad en la película sino que incide en la idea de la película sobre como los villanos que han puesto patas arribas en el mundo no dejan de ser unos personajes mediocres. Y cuando la furia, el sexo y la diversión se calman el genio de Scorsese nos regala un último plano para el recuerdo. Un plano sereno y tranquilo que aparentemente no tiene nada que ver con el resto de El lobo de Wall Street. Pero un último plano que es un puñetazo demoledor y que recuerda poderosamente a la tesis de la recientemente estrenado A propósito de Llewyn Davis. Un aviso de que nada cambia y el mal se regenera. Por mucho que el mal tenga la pinta de un hortera de Wall Street. 

OPINIONES


• Bacanal en el templo de la codicia (Noel Ceballos | Playground Magazine)

En manos del guionista Terence Winter, creador de la imprescindible “Boardwalk Empire”, la vida de Belfort se convierte en mucho más que una historia de ascenso y caída dentro de los límites legales de la Bolsa estadounidense. Los tiburones de Stratton Oakmont (en su mayoría, antiguos estafadores y rateros de poca monta) son una evolución casi apocalíptica de aquellos gángsters que se hicieron ricos en la América de la Ley Seca y se convirtieron en respetables hombres de negocios en esos maravillosos 70 que relata “Casino”

• Vuelve el mejor Scorsese  (Beatriz Martínez | Cine 365)
Una barbaridad de película. La obra de un director que vuelve a hacer lo mejor que sabe, y lo hace en plena consciencia de sus capacidades, sin importar ser o no lo políticamente correcto o incorrecto, tirando la casa por la ventana, divirtiéndose y aportando una frescura que hacía tiempo que no veíamos en la pantalla pero al mismo tiempo a través de un control milimétrico de todo lo que en ella ocurre

• Descarnada crueldad (Sergi Sánchez | La Razón)

«El lobo de Wall Street» es hortera y agresiva, y ambos calificativos son sendos cumplidos

20 diciembre 2013

Bandera (borrosa) de España



Gente en sitios

Una película de Juan Cavestany | España | 83 minutos


@GenteEnSitios
España es un país absurdo. Sólo hay que ver cualquier informativo o leer cualquier periódico para darse cuenta que este país no se rige por un patrón coherente. Por ello el estreno de Gente en sitios cerrando un año donde España casi ha tocado fondo. Para su película Juan Cavestany arma una serie de historias o relatos muy cortos donde aparentemente reina el sinsentido (o el absurdo). Pero esa es su falsa apariencia. En realidad Gente en sitios es coherente en su radiografía del comportamiento estúpido, egoísta y, a veces, cruel del ser humano (español). Si la apariencia de absurdo es eso una apariencia no lo es menos la de comedia. Gente en sitios posee un potencial cómico que aprovecha al máximo (su inicio, los relatos con Eduard Fernández, Raúl Arévalo, Maribel Verdú...) pero que en realidad todas ellas esconden historias de terror. El terror que es la indefensión del individuo ante unas circunstancias que ni puede (y en muchos casos ni quiere) cambiar. Cavestany no ha hecho una película absurda sino que ha realizado un largometraje sobre el absurdo del país en el que vivimos. Lo que si que no es absurdo es lo milimétricamente preparado que está preparado Gente en sitios con una duración de los episodios perfecta y un orden coherente en todo momento. Por eso la descompensación que suelen sufrir las películas de ‘episodios’ (aunque quizá esta juegue en otra liga) aquí no existe.

Drama, terror, comedia...con Gente en sitios saltamos de un género a otro aunque sin apenas movernos. Un estilo sobrio (e incluso sombrío) y de risa congelada que nunca nos abandona en nuestro viaje por esos sitios tan reconocibles para el ciudadano corriente (ese que ni es directivo de un banco ni acude a cacerías). Ponerle una simple etiqueta a este película de Juan Cavestany (posthumor, low cost...) sería bastante injusto. Gente en sitios resulta tan fascinante y compleja como Dispongo de barcos o El señor pero con un tapiz más humano que hace que el espectador se sienta reconocido en esas historias aunque no puede comprenderlas del todo. A todo ello ayuda el reparto infinito de actores de cine, teatro, amateurs, estrellas...que jalonan la película. No importa que se llamen Antonio de la Torre, Ana Rujas, Tristán Ulloa, Lorena Iglesias, Roberto Álamo, Eva Llorach, Julián Génisson o Santiago Segura ya que todos sin excepción se pierden en el anonimato para convertirse en una persona más en un sitio cualquiera sobreviviendo a un aparente sinsentido como hace cualquier persona en España. Por eso Gente en sitios es tan nuestra e importante.

OPINIONES


• 'Tutto ist absurdo' (Luis Martínez | El Mundo)

El resultado es la película más relevante y extraordinaria en su ordinariez que ha dado el cine español este año y quizá en los venideros. Precisa, delicada, absurda, necesaria. Todo ello es la última película de Cavestany.

• Soltarse del palo  (Covadonga G. Lahera | Transit)
Gente en sitios funciona como una película-compendio a varios niveles, no solo por cómo amalgama la vida ordinaria en espacios privados, públicos, sociales o familiares a lo largo de una acumulación de fragmentos que acaban volviéndose extraordinarios, sino también por cómo pone en escena un salto constante entre géneros cinematográficos

• Épica de catástrofes (Jordi Costa | El País)

El conjunto no remite tanto a algunas ambiciosas películas italianas de sketches como Monstruos de hoy, de Dino Risi, como al supuestamente errático carrusel de El fantasma de la libertad, que pusieron en marcha Luis Buñuel y Jean-Claude Carrière. La fragmentariedad es una falsa pista: algunos leit-motivs —la parálisis de actos cotidianos— y una subterránea corriente sobrenatural acaban otorgando al conjunto no solo unidad, sino también un aliento casi metafísico

16 noviembre 2013

Retrato de dos hermanas



Blue Jasmine
Una película de Woody Allen | Estados Unidos | 98 minutos


©SonyClassics
A pesar del buen rendimiento en taquilla de sus dos últimas comedias (Midnight in Paris y A Roma con amor) regresa a un terreno que se les da a las mil laraviilas como es la tragicomedia. No en vano su última película se emparenta con una estupenda película que injustamente fue maltratada como era Conocerás al hombre de tus sueños. Tras un largo viaje por Europa, Blue Jasmine tiene un aroma a regreso, no porque vuelva el mejor Woody Allen (ya eran estupendas Conocerás al hombre de tus sueños o Midnight in Paris) sino porque vuelve con una mirada amarga, incisiva y femenina. Blue Jasmine se construye alrededor del personaje de Cate Blanchett una insufrible mujer de la alta sociedad neoyorquina que tiene que huir a casa de su hermana (Sally Hawkins) tras arruinarse. En esta película Woody Allen se mueve en la disyuntiva retratar con mirada crítica la alta clase neoyorquina a pesar de que el, en cierta manera, pertenece a ella. Por ello critica, maltrata y humilla al personaje de Jasmine a la vez que le da cariño y se compadece de ella. Es en esa dualidad entre el desprecio y la compasión es donde Blue Jasmine construye un equilibrio que hacen tan sólida esta nueva película de Woody Allen.

Cate Blanchett está magistral dándole matices a un personaje donde otras hubieran caído en los lugares comunes de una pija loca. La actriz australiana sabe darle el perecto toque de patetismo y dignidad a una Jasmine que vive siempre en un límite que nunca rebasa. A pesar de ser uno de los mejores personajes escritos por Allen el director neoyorquino es listo como un zorro y le da a Jasmine otra pierna en la que apoyarse. Por ello Blue Jasmine tiene en el personaje de la hermana (un gran acierto del casting con la genial Sally Hawkins) el contrapunto ideal para que no sólo crezca Blanchett sino también la película. Aunque al principio parece que Blue Jasmine irá por el camino de una simple lucha de clases (que también) pronto vemos que la película es un certero retrato sobre la mujeres. Dos hermanas adoptadas completamente diferentes que a pesar de no tener los mismos genes se ven abocadas a cometer errores similares. Errores causados por sus propios miedos y debilidades pero que son incapaces de esquivar. Aunque el retrato femenino es tan poderoso Woody Allen le da al hombre pequeñas y certeras pinceladas con los personajes de Bobby Cannavale o Andrew Dice Clay.  Tragicomedia, más trágica que cómica, donde Woody Allen demuestra su buen ojo para ver las miserias de unos personajes cuya estabilidad emocional está por encima del estado de su cuenta corriente.

OPINIONES



• Woody Allen vuelve en tranvía (Oti Rodríguez Marchante | Hoy Cinema)

 Como en todo el cine de Allen, el amor por sus personajes no le impide mostrarlos con todo su egoísmo y voracidad; todos son sospechosos de algo, incluso algunos culpables, pero el cine de Woody Allen, el bueno y el mejor, siempre los rescata para que se parezcan a todos nosotros


• Las pijas también lloran  (Alejandro G. Calvo | Sensacine)

Allen, sin compasión ni desidia, desgarra a su personaje, le saca las tripas para exponerlas en primer plano, en un acto tan vandálico como auto expiativo que nos retrotrae a sus mejores momentos (cinematográficos) con Mia Farrow.


• El pasado siempre vuelve (Sergi Sánchez | La Razón)

 El cine de Allen ha explotado con frecuencia el poder del «fatum» griego, pero el nihilismo de «Blue Jasmine» alcanza cotas insospechadas. No hay adornos: ni referencias a Bergman («Interiores», «Otra mujer», «Septiembre») ni disquisiciones sobre la moral de Dios («Delitos y faltas») ni coartadas autobiográficas («Maridos y mujeres»)

08 noviembre 2013

Genealogía del terror




La cabaña en el bosque
(The Cabin in the Woods)

Una película de Drew Goddard | Estados Unidos | 105 minutos



©GoodFilms
Una de las razones por las que pasará a la historia en España la película The cabin in the woods es por el penoso camino que ha tenido la película hasta llegar aquí. Buenas críticas, rendimiento en taquillas internacionales, exitoso paso por festivales internacionales (Sitges, Austin...)...es el bagaje de una película que ya con esos datos se merecería un estreno decente. Todos nos quedamos de piedra cuando acercándose la fecha del estreno (que ya era tardia) Vértice Films la anuló aludiendo a que por culpa de la piratería muchos ya la habían descargado y visto. Esa estreno fallido dio lougar a cientos de debates sobre la piratería, el cine de genero, la fechas de los estrenos...tapando que en esto había una victima: el cine. Muchos de los que vimos The cabin in the woods en el Festival de Sitges de 2012 entendimos que esa película juguetona y especial estaba concebida como una fiesta pasa ser disfrutada en una sala de cine. Y precisamente esa no iba a verse en una sala de cine. Por fortuna otros también lo entendían asi y hace un tiempo nos despertábamos con la alegre noticia de que The cabin in the woods se transformaba en La cabaña del bosque y tendría un estreno en cines en España. Personas como Iván Barredo y empresas como Good Films o Canal Plus han colaborado en que La cabaña en el bosque pueda tener un estreno modesto pero tratado con cariño (Nacho Vigalondo y Ángel Sala la presentarán en Madrid y Barcelona). Conocer la historia de La cabaña en el bosque no es necesario pero es sintomático que una película donde gozar y pensar son requisitos indispensables haya tenido tantos problemas en nuestro país. España vuelve a marcar otro tanto.

Parodia. Juego cinéfilo. Película de género..o de amor por el género. La cabaña en el bosque corre el riesgo de que el espectador se quede simplemente en su aspecto más ludico y juguetón olvidando que estamos ante un film que va más allá. Como si fuera una matrioska La cabaña en el bosque juega con dos planos: uno el terror que vemos en la pantalla y que juega con los tópicos y uno segundo donde ese mismo terror es orquestado por unos personajes que parecen salidos del más aburrido y triste Ministerio de Hacienda (impagables Richard Jenkins y Bradley Whitford). A partir de aquí poco más se puede contar sin chafar algo al ignorante del mundo de The cabin the woods. La película de Drew Goddard y Joss Whedon es una película que acierta en ocultar sus grandes dosis de complejidad y reflexión sobre el género en una película diabólicamente divertida y creada para el goce común. Y acaba tan en alto que se ha malinterpretado llegando algunos a la creencia de que es una película sólo de un tercer acto. En realidad es una película que sabe cómo ir creciendo e ir cebando a un espectador al que no deberían escapársele toda su riqueza. Desde el primer al último minuto. La cabaña en el bosque se estrena hoy en algunos cines de España. Una nueva oportunidad para hacer las cosas bien y para el mejor disfrute ante una pantalla de cine. No estamos para perder este tipo de oportunidades.

PROGRAMA VIVIR RODANDO 52: THE CABIN IN THE WOODS (14 DICIEMBRE 2012)


24 agosto 2013

Oda al buen e irónico exceso


Juerga hasta el fin
(This is the End)
Una película de Evan Goldberg y Seth Rogen | Estados Unidos | 107 minutos


©SonyPictures
De cuando en cuando a algunas estrellas del cine les gusta reirse de si mismos en pantalla. No siempre esto suele ser interesante ya que algunos de ellos no dejan de convertir la autoparodia en un ejercicio de marketing de su figura pública. Por fortuna esto no ha pasado con la magnífica Juerga hasta el fin. La idea de juntar a algunos jóvenes actores (cómicos) destacados del panorama actual y rodearlos del fin del mundo era una idea, a priori, inteligente, atractiva y peligrosa. El peligro venía de que la autocomplaciencia se convirtiera en el verdadero Apocalipsis del film y Juerga hasta el fin se volviera una lucha de egos. Por suerte el inmenso talento cómico y la inteligencia al desarrollarlo es tan grande que Juerga hasta el fin se convierte en una auténtica gozada. Porque dentro de la orgia humorística que nos proponen Evan Goldberg y Seth Rogen hay una película milimétricamente trabajada en cada detalle que demuestra (una vez más) que la comedia es un genero que necesita tanto trabajo como inspiración.

Juerga hasta el fin coge las personalidades de los protagonistas exagerándolas o distorsionándolas para crear unos divertidos arquetipos. Jay Baruchel, es el actor extranjero que desconfía del mundo hollywoodiense, Danny McBride, es el actor cabrón, James Franco, la gran estrella ególatra y cobarde, Seth Rogen, la nueva estrella que olvida sus raíces... Todos escupen sobre su imagen para crear un fresco absurdo y paródico de todos estos nuevos cómicos que tantos admiradores y, no olvidemos, detractores. Pero una vez creados los personajes la duda era cómo Goldberg y Rogen iban a poder construir un producto cómico en un espacio reducido (casi todo el metraje ocurre en la casa de James Franco). Y lo consiguen a las mil maravillas. Juerga hasta el fin no sólo se centra en el carisma de sus estrellas sino que juega muy bien con los espacios y con la claustrofobia (cómica) de que ocurra todo la película en un solo sitio. Además de hallazgos como esa versión suecada de la secuela de Superfumados que crean los personajes. Porque al revés de lo que muchos podrían pensar Juerga hasta el fin no es una película desastrada. La recreación del Apocalipsis, los FX de los monstruos o esa salida al exterior de la casa que recuerda a La niebla de Frank Darabont están perfectamente construidas como cualquier buena película apocalíptica. Pero sin duda el fuerte de la película de Goldberg y Rogen  está en su máxima sobre el exceso bien entendido. Sin importarle utilizar el gore o la escatología, Juerga hasta el fin no se corta en llevar al límite cualquier acto visual o de palabra. No importa empalar a un cocainómano Michael Cera o hacer un homenaje horteril a los Backsteet Boys ya que la película se crea como una especie de circo donde el espectador disfruta como un niño perverso viendo sufrir a las nuevas estrellas hollywoodienses. Un espectáculo donde los payasos son esos actores a los que el público gusta tanto de adorar como de ver sufrir. Juerga hasta el fin es muchas cosas: un inteligente juego metacinéfilo, un espectáculo del exceso de sangre y humor o, simplemente, la película más divertida que se estrene este año.  

OPINIONES


• Humor apocalíptico (Jordi Battle Caminal | La Vanguardia)

El despropósito pasa por todos los niveles (lo más malo, lo simplemente divertido y media docena de pasajes hilarantes) y toca techo con las escenas de Hill violado, exorcizado y finalmente flambeado, que bien podrían formar parte de una nueva Scary movie


• De fiestaca y cuesta abajo  (Migue Muñoz | Koult)

La sátira rozando la paro­dia, siem­pre bai­lando entre otro genial regis­tro de Jonah Hill (un punto equi­dis­tante entre su papel en Super­bad y el de Cyrus) y la salida de madre de un Danny McBride ava­sa­lla­dor, situado en el cen­tro de aten­ción y en una batida entre John Belushi, Bill Murray y el humor más hijoputa de Richard Pryor.

• Antes muerto que maduro (José Arce | La Butaca)

Obviamente la película es un juguete, un divertimento para los colegas que ejerce más como instrumento catártico para ellos que para el palco en general: iconoclasta, burra, párvula, soez y bastante libre, la aventura, con la que debutan tras las cámaras Seth Rogen y Evan Goldberg, sirve a los actores como anclaje (i)racional para automofarse desde una posición privilegiada: la suya propia

10 agosto 2013

Un juguete grandioso



Pacific Rim
(Pacific Rim)

Una película de Guillermo del Toro | Estados Unidos | 131 minutos


©PacificRimMovie
No es cuestión de volver a dar la "matraca" sobre que el momento (aparentemente) crucial que vive el cine pero el estreno de Pacific Rim no podía llegar en momento más adecuado. En tiempos de debate sobre si las pantallas desaparecerán para dar paso a un consumo más casero que llenan cientos de páginas físicas y web aparece como surgido de las profundidades del océano la nueva película de Guillermo del Toro. Una película tremendamente cara que en realidad mira de refilón (y a veces de cara) a un cine más clásico, épico y que busca una complicidad con un espectador que debe liberarse de prejuicios antes de verla. Porque dentro de su armatoste de blockbuster esconde un corazón tan puro que hace que sea una película tan arriesgada como el cine de autor más experimental. Robots contra monstruos, esa sería la síntesis más sencilla de Pacific Rim. Seguramente el espectador más perezoso quiera huir con una premisa de apariencia sencilla pero que Guillermo del Toro ha convertido no sólo en un espectáculo sino en una obra (curiosamente) humana, sensible y con una intuición para lograr un asombro cómplice con el espectador. Pero para los que somos entusiastas de las películas Hellboy no es algo que pueda sorprender sólo que todo ese mundo lo ha llevado a otro nivel.

Orgullosa deudora de las películas Godzilla la cinta se enmarca  coherentemente ,en su mayor parte, en un entorno asiático (Hong Kong) lleno de edificios gigantes y luces de neón dispuestos a ser arrasados por robots y monstruos. Pero en una película inmensa del Toro encuentra su mejor aliado en lugares infinitos o profundos como el mar y el cielo donde sus “bichos” tienen el espacio perfecto para que se creen hermosas coreografías de batallas. Como un pintor con su lienzo vacio Del Toro sabe llenar cada elemento para que todo lo que surja en la pantalla tenga un sentido dentro de la grandeza que propone Pacific Rim. Por eso hay algo de emocional en la película. Pacific Rim exige verla con la emoción (y quizá ingenuidad) con la que nos maravillamos con los robustos blockbusters que nos venian desde el imperio norteamericano. Porque, a su manera, Guillermo del Toro nos ha regalado un último espectáculo veraniego a lo grande, imaginativo y robusto. A su manera, un suicidio maravilloso. Pacific Rim empieza con un ejemplar prólogo que da paso a un buen esquema de blockbuster. Maravillosas piezas de peleas de robots contra monstruos colocadas en inicio, mitad y final de la películas entremezcladas con un acertado casting de humano donde cada uno cumple perfectamente con su arquetipo. El héroe con traumas del pasado (Charlie Hunnam), la chica con más traumas del pasado (ejemplar el flashback de la infancia de Rinko Kikuchi), el sólido lider hestoniano (Idris Elba) y unos acertados personajes cómico / científicos (Charlie Day y Burn Gorman) o carismáticos (Ron Perlman). Todo perfectmanete creado para que el espectador veraniego no se quite la sonrisa de la cara. Como un retorno a tu infancia cuando creabas bandos con tus juguetes y les hacías pelear entre ellos pues Guillermo del Toro nos ha regalado un caro y grandioso juguete para jugar con él.


OPINIONES



• Godzillas contra mazingers (Jordi Battle Caminal | La Vanguardia)

La economía narrativa se esfuma de inmediato para dar paso a una superproducción larga, muy larga y algo fatigosa, con su inevitable media hora final de batallas interminables. Con todo, no es ésta una obra desdeñable, sino otra muestra, aunque menor, del talento de Guillermo del Toro para el género



• Blockbuster de autor  (Quim Casas | Sensacine)

¿Es este triunfo analógico una reivindicación? Si, posiblemente, pero sobre todo es un espasmo de cordura artesanal en un mundo numérico que posibilita filmes como el presente, agitado y permanentemente debatido entre intenciones, texturas, formatos y acabados no opuestos pero si en colisión


• Friki y orgulloso (José Arce | La Butaca)

 Una gozada visual estruendosa pero asequible, sin demasiada epilepsia de cámara y que sirve a un elemento humano que, aunque no brilla en sus interpretaciones ─con la excepción de un totémico Idris Elba─, cabalga cómodamente entre el videojuego y la fogosidad con retranca ─aquí no hay hueco para materializar deseos libidinosos, esto va encaminado a un palco universal─ en este festival de neuronas libres de grasa y enjundias