
Incluso los que odian a Jean-Luc Godard (a veces con cierta razón) no pueden dejar de decir que Al final de la escapada es una película imprescindible. Y no les falta razón. Aunque pueda descolocar en un principio esa película tiene algo moderno y enigmático que hace que sepamos que estamos viendo algo importante. Y en esa sensación es clave Jean Seberg. Aunque ha entrado en la historia Jean Paul Belmondo pasándose su dedo por los labios en mi opinión todo el misticismo de Al final de la escapada se lo lleva la capacidad de fascinación de Seberg.
Ella se queda con las imágenes para la historia del cine. Su mirada, su pelo corto, sus trajes, sus juegos en la cama con Belmondo, sus gafas de sol...no hace falta recitar Shakesperare para que una interpretación te cale en lo más hondo. No hay diálogos rimbombantes ni artificios, Seberg nos regala con su presencia momentos para la historia del cine. Es simplemente ella. Y sin ella no existiría Al final de la escapada ni todo su mítica.
Jean Seberg ,con una camiseta blanca que pone New York Herald Tribune, paseando por los Campos Elíseos y vendiendo el periódico norteamericano mientras grita: "¡New York Herald Tribune, New York Herald Tribune!". Uno de los grandes momentos de la historia del cine donde cualquier mortal se enamoraría de ella. Y con el que Jean Seberg entraría en la historia del cine.
* Video de d1sintegration
