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05 abril 2009

Finales de cine:¡Olvídate de mí! El amor, esa mierda necesaria



Hay parejas que se conocen de jóvenes y se enamoran. Y se aman durante toda la vida, la madurez, la vejez... Con sus crisis, sus problemas pero el amor y el respeto siempre permanece. He dicho que las hay pero no nos engañemos son tan escasas que son prácticamente ciencia ficción. La realidad es que el amor, que suele empezar como algo ilusionante y novedoso, acaba convirtiéndose en una montaña rusa de reproches y dolor. Aun así el ser humano sigue cayendo. No se conforma en vivir de la amistad y el sexo. Quiere amor aunque eso suponga toneladas de dolor. ¿No es absurdo? Pocas veces se ha reflejado tan bién esta locura como en el fantástico final de ¡Olvídate de mí!
¡Olvídate de mí! no es sólo la obra maestra de un genio como Michel Gondry. No es únicamente una de las obras más brillantes y (casi) perfectas que ha surgido en los últimos veinte años. Es una de las historias que mejor ha reflejado lo que es el amor. Olvidándose de postales románticas, parejas cogidas de la mano y lugares comunes. Gondry se junto con otro genio como es el guionista Charlie Kaufman para hablar de lo que es la relación de pareja. Una lucha constante entre dos personalidades que se quieren pero que no quiere desaparecer tras la palabra pareja. Y una contradicción. El ser humano evita el dolor pero aun así va de cabeza a por él, enrolándose en aventuras románticas.

Jim Carrey y Kate Winslet escuchan atentamente en una grabación su futuro como pareja. Saben lo que va a pasar. Una relación llena de reproches, mentiras, decepciones y dolor. Conocen el lugar y el día donde va a explosionar la bomba. Y deciden ir a ese sitio. De cabeza y a ciegas ¿Por qué? Es mejor enamorarse y sufrir, sentir algo, que simplemente no sentir nada. Aunque acabes tirandote los trastos a la cabeza, o convertido en un “muerto cenante” (así se define en el film a las parejas que acaban sumidas en el aburrimiento). Porque entre esa marabunta de decepción siempre habrá algún momento, por pequeño que sea, que habrá merecido la pena. Por eso Jim Carrey y Kate Winslet deciden tirar para delante. Saben que van a acabar mal pero, ¿no acaban así todas las parejas? ¿Por qué no intentarlo?

¡Olvídate de mí! ejerce una demoledora y acertada visión de lo que es el amor y las relaciones de pareja. Pocas veces nadie dijo la verdad de manera más cruda y, a la vez, hermosa. Porque la realidad es que el amor es como la política. Muchas veces da asco pero, de momento, no hemos inventado nada mejor.

05 enero 2009

Joyas a reivindicar: La ciencia del sueño. El alma del creador



Cuando un director destaca por su potente visión artística o visual se suele caer en el tópico de acusarle de ser superficial o un “esteta”. Y generalmente lo que se hace es caer un error. Hay directores cuya forma de expresarse se basa en el poderío de sus imágenes y con ellas logran transmitir ideas o sentimientos, igual o mejor que cualquier guión. Eso es lo que hizo el gran Michel Gondry con esa pequeña gran maravilla llamada, La ciencia del sueño.

No se podía superar ¡Olvídate de mi!. Allí estaba todo el mundo visual de Gondry acompañado de un excepcional guión de su colega Charlie Kaufman. La película recibió todo tipo de merecidas ovaciones y ha quedado como un clásico contemporáneo. La única manera de no quedarse en el director de una sola película era no intentando superar ¡Olvídate de mi!. Por eso realizó La ciencia del sueño. En un principio la película no debería tener nada. Típica historia de un chico que se enamora de una chica que pasa de él. Y además en París. Nada nuevo bajo el sol. Pero es precisamente sencillez (se nota que no está Kaufman en la historia) la que hace que sea una película completamente personal e intransferible. Una historia que es un trozo del alma de Gondry.

Las piruetas visuales de La ciencia del sueño no buscan el espectáculo gratuito. En realidad parecen obras hechas por un joven adolescente creativa. Eso si un joven genio. Por eso muchas de ellas parecen hechas con plastilina o a mano. Representan el espíritu extraño, creativo y loco del personaje que hace Gael Garcia Bernal que no sabe distinguir entre la realidad y los sueños. Un personaje que represente al propio Gondry que ha tenido que hacer cine para poder diferenciar esos dos mundos. Porque La ciencia del sueño es pura emoción y alma. La emoción del amor que siente Bernal por Charlotte Gainsbourg, la de la creación artística y la de los sueños, que generalmente son más satisfactorios que la realidad.

Bajo su apariencia de película menor La ciencia del sueño contiene pura emoción y creatividad. Sabe emocionar sin decir nada. Simplemente enseñando de que están hechos los sueños. Además la película tiene otra lectura. Si tu vecina es alguien tan fascinante como es Charlotte Gainsbourg te toca perder la cabeza por ella. Si no, es que a lo mejor no tienes alma.

10 mayo 2008

Amor a la vida, al cine y al VHS

- Rebobine, por favor - (Michel Gondry, 2008)

Se dice que en los tiempos que corren se ha perdido la emoción. Especialmente en el arte. En cuanto alguien realiza algo que tiende a tocar la fibra se le acusa de sensiblero y efectista. Algunas veces con razón.Por eso es gratificante ir al cine y que uno de los grandes genios del cine contemporáneo, Michel Gondry, sepa emocionarnos sin llevarnos a tramas absurdas propias del telefilm. Simplemente con la emoción de la vida diaria que ya por si es una aventura.
 
Dos colegas se dedican a recrear películas de los 80 de forma casera para luego alquilarlas. Un argumento simple, sencillo y que a algunos, les parecerá infantil o repetitivo. Pero es una excusa. Gondry se refleja en los personajes de Mos Def y Jack Black para hablar de labor como creador y persona. No es simplemente un homenaje al VHS o a mis queridos videoclubs. Es una película que habla del descubrimiento. El de los nuevos amigos, los vecinos, del amor por el cine... Bajo la apariencia de un cortometraje cómico alargado Gondry ha realizado una pequeña maravilla. Un film de amor a la vida, a la libertad...y al cine.