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09 mayo 2010

Finales de cine: Los pájaros. Apocalypse now

 
El ruido es una de las cosas que más tensión produce en Los pájaros de Alfred Hitchcock. Los ataques de estos animales están perfectamente orquestados y resultan, a día de hoy, de una precisión técnica envidiable. Pero lo que da miedo es cuando los animales no están y sólo se les oye. En la parte final de Los pájaros hay un ataque a la casa donde se resguardan Tippi Hedren, Rod Taylor, Jessica Tandy y Veronica Cartwright. Prácticamente no se ve ningún pájaro y sólo se oyen el desagradable sonido de sus graznidos. Espeluznante. Y detrás de todo eso sólo podía estar la brillante mente de Bernard Hermann. Pero todo cambia en el final de la película. No hay ni ruido, no hay graznidos... con lo cual podríamos entender que el terror ha pasado. Y no es asi. Porque Hitchcock rueda simple y llanamente el fin del mundo. Porque en el fin del mundo no habrá ni gritos ni violencia, eso lo dejamos para los prolegómenos. El fin será un espeluznante desierto de silencio y soledad. 
 
En el final de esta obra maestra brutal y metafórica ni se atrapa al villano ni el bueno se lleva la chica. El mal gana pero sin obviedades ni subrayados. Todo con tranquilidad y, como he dicho antes, silencio. La perversión de Hitchcock en el final es modélica. Los cuatro protagonistas pasean con movimientos pausados por un camino lleno de pájaros inmóviles pero con sed de sangre. Logran su primer objetivo, llegar al coche sanos y salvos. Después logran el segundo objetivo, lograr arrancar el coche e huir de la casa. Y ya no hay más información. Sólo un detalle, los graznidos vuelven a sonar. ¿Final feliz? Claro que sí, los protagonistas han logrado salvar la vida. Repetimos, ¿final feliz? Claro que no, porque Hedren, Taylor, Tandy y Cartwright sólo pueden estar felices de sobrevivir un día pero su final (como el de toda la humanidad) puede llegar cualquier día. Y el de todos. Porque Hitchcock no nos cuenta la historia en Los pájaros de unas personas que sobreviven al ataque de unas aves. Nos cuenta la historia de unos personajes que sobreviven unos días al fin del mundo. La esperanza se deja para otra película u otra historia .Aquí no tiene cabida.

06 junio 2009

Finales de cine: Kill Bill: Vol.2. Morir con dignidad



En estas últimas horas medios serios, menos serios, amarillos y color sepia andan por saber las verdaderas razones de la muerte de David Carradine acaecida hace unos días. Parece ser que muchos apuntan a un cierto “juego sexual” pero eso da igual ya que haya más o menos pruebas, esta sociedad en la que vivimos ha encontrado una nueva historia para el morbo o el escarnio facilón. Y parece ser que en esta ocasión el cine volvió a ser más grande que la vida. Porque un director norteamericano había dado la oportunidad a Carradine, años antes de morir en la vida de real, de perecer en la pantalla grande. Pero como lo hacen los grandes, con dignidad y emoción. Quentin Tarantino le estaba dando la oportunidad de su vida a David Carradine en Kill Bill: Vol.2

Es muy respetable la gente que opina que Tarantino en un tipo brillante que sólo sabe rodar fuegos de artificio. Pero también puede ser una afirmación osada. Quentin Tarantino tiene cine en las venas y por tanto sabe como tocar la fibra en escenas de alto voltaje. Y la secuencia que comparten Uma Thurman y David Carradine en el film lo es. Dos personajes que se aman, se quieren, se odian y se quieren matar se enfrentan en un juego verbal y físico enfrente de una mesa. Una escena que representa el cine tarantiniano, diálogos a la cara y violencia plástica y elegante (ese duelo de espadas). De todas formas Tarantino se encontraba con un problema, ¿cómo acabar con un personaje cuya presencia era brutal en las dos partes de Kill Bill? La solución la encontró enseguida, se olvidó del gore, de la serie B, del spaguetti western... La respuesta era la dignidad.

Es emocionante (y más ahora) ver a ese muerto en vida que es Bill / David Carradine despidiéndose de Uma Thurman. Con amor (eres una persona estupenda) y furia (a veces eres una zorra). Y es tremendo ver como Carradine se arregla su traje y le pregunta si está listo para morir. Preparado, responde Thurman. Pero el momento que se nos debe quedar en la retina es ese Carradine caminando lentamente pero con paso firma hacia la muerte. Con una dignidad que sólo demuestran los que miran al final de frente. Propongo amigos y enemigos de Vivir Rodando que olvidemos la muerte real de David Carradine. Él murió hace cinco año en Kill Bill: Vol. 2. Su adiós era tan hermoso y digno que merece que le despidamos así.

05 abril 2009

Finales de cine:¡Olvídate de mí! El amor, esa mierda necesaria



Hay parejas que se conocen de jóvenes y se enamoran. Y se aman durante toda la vida, la madurez, la vejez... Con sus crisis, sus problemas pero el amor y el respeto siempre permanece. He dicho que las hay pero no nos engañemos son tan escasas que son prácticamente ciencia ficción. La realidad es que el amor, que suele empezar como algo ilusionante y novedoso, acaba convirtiéndose en una montaña rusa de reproches y dolor. Aun así el ser humano sigue cayendo. No se conforma en vivir de la amistad y el sexo. Quiere amor aunque eso suponga toneladas de dolor. ¿No es absurdo? Pocas veces se ha reflejado tan bién esta locura como en el fantástico final de ¡Olvídate de mí!
¡Olvídate de mí! no es sólo la obra maestra de un genio como Michel Gondry. No es únicamente una de las obras más brillantes y (casi) perfectas que ha surgido en los últimos veinte años. Es una de las historias que mejor ha reflejado lo que es el amor. Olvidándose de postales románticas, parejas cogidas de la mano y lugares comunes. Gondry se junto con otro genio como es el guionista Charlie Kaufman para hablar de lo que es la relación de pareja. Una lucha constante entre dos personalidades que se quieren pero que no quiere desaparecer tras la palabra pareja. Y una contradicción. El ser humano evita el dolor pero aun así va de cabeza a por él, enrolándose en aventuras románticas.

Jim Carrey y Kate Winslet escuchan atentamente en una grabación su futuro como pareja. Saben lo que va a pasar. Una relación llena de reproches, mentiras, decepciones y dolor. Conocen el lugar y el día donde va a explosionar la bomba. Y deciden ir a ese sitio. De cabeza y a ciegas ¿Por qué? Es mejor enamorarse y sufrir, sentir algo, que simplemente no sentir nada. Aunque acabes tirandote los trastos a la cabeza, o convertido en un “muerto cenante” (así se define en el film a las parejas que acaban sumidas en el aburrimiento). Porque entre esa marabunta de decepción siempre habrá algún momento, por pequeño que sea, que habrá merecido la pena. Por eso Jim Carrey y Kate Winslet deciden tirar para delante. Saben que van a acabar mal pero, ¿no acaban así todas las parejas? ¿Por qué no intentarlo?

¡Olvídate de mí! ejerce una demoledora y acertada visión de lo que es el amor y las relaciones de pareja. Pocas veces nadie dijo la verdad de manera más cruda y, a la vez, hermosa. Porque la realidad es que el amor es como la política. Muchas veces da asco pero, de momento, no hemos inventado nada mejor.

25 diciembre 2008

Finales de cine: Lost in Translation. Bill Murray despide a Scarlett Johansson...y al 2008



Las personas que lograron ver clásicos indiscutibles como El apartamento, Centauros del desierto o Con la muerte en los talones en el momento de su estreno y en pantalla grande son personas afortunadas. Pero yo también me considero una persona con suerte por haber visto en el cine lo que, para mí, son clásicos contemporáneos que pasaran a la historia como Zodiac, Brokeback mountain u ¡Olvidate de mí! . Son films que sabes que son especiales, únicos y que sabes que es un privilegio poder verlos en el momento de su estreno. Esa sensación tuve con esa maravillosa historia de amistad, complicidad y, quizá, amor que rodó Sofia Coppola, llamada Lost in Translation. Y es especial por muchos motivos, uno de ellos su final. Sencillo, emotivo y perfecto como pocos.

Debo reconocer una cosa. Aunque salí entusiasmado de ver Lost in Translation la primera vez que la ví no me convenció su final. Pensé que una película tan extraordinaria no debía tener un final tan soso. Cometí un error mayúsculo y me dí cuenta al verla al año siguiente. Una escena tan sencilla como esa es tremendamente compleja, por lo que cuenta y lo que no, por lo que se ve y lo que no. Tenemos el rostro emocionado de Scarlett Johansson (nunca estuvo ni estará tan hermosa como aquí), el porte digno de Bill Murray, el susurro que le dice él a ella, la multitud que pasea sin mirarse a la cara, la inmensidad de Tokio y la canción... ay, la canción. Este final, e incluso todo Lost in Translation, no sería lo mismo sin el ritmo ni la música de The Jesús and Mary Chain y su Just like honey. Podemos quedarnos con algún detalle del final o con todo. Eso da igual, porque Coppola nos deja elegir. Como no sabemos que es exactamente la relación entre Murray y Johansson tampoco debemos saberlo todo. Sofia Coppola sólo nos muestra sentimientos y sensaciones, el resto es para nosotros. Por eso Lost in Translation es más que una película. Es un conjunto de sensaciones embutidas en un film arrebatador y sensacional con un final a la altura de esas emociones.

Y como Bill Murray despide a Scarlett Johansson yo despido este año 2008. En realidad todo esto es anecdótico. El 31 de diciembre a las 23:59 es el mismo día que el 1 de enero a las 0:00. Pero si le ponemos de fondo Just like honey y pensamos en el rostro de Scarlett Johansson seguro que es algo especial. Por eso le podemos susurrar a 2008, gracias y hasta la próxima.

09 diciembre 2008

Finales de cine: Alta Fidelidad. Cuando Marvin Gaye se reencarnó en Jack Black



Mucha gente odia a Jack Black. Por muchas de sus interpretaciones, digamos, excesivas .Yo no estoy en ese grupo. Me gusta el vigor que Black demuestra en su interpretación en la estupenda Escuela de Rock o su capacidad para trabajar con directores como Tim Robbins o Michel Gondry. Pero mi defensa de Jack Black viene de lejos ya que hizo que se produjera un milagro en el film Alta Fidelidad (otra adaptación de Nick Hornby queridísima Auster) . Cuando resucitó durante unos minutos a una leyenda de la música, nada menos y nada más que a Marvin Gaye.

Muchos creerán que Black está insoportable en esta película. Yo lo veo como un punto carismático a ese sensacional protagonista que es John Cusack (¿alguien sabe porqué ni Black ni Cusack fueron nominados al Oscar?) . El personaje de Black está en su salsa: grita, se excede, insulta... Para, como en un buen truco de magia, sorprendernos a todos al final. Al final del film de Stephen Frears, John Cusack presenta la actuación de Jack Black con miedo creyendo que hará el ridículo en el escenario. Que surgirá el Black excesivo y ridículo. El mismo miedo y prejuicio que tienen muchos amantes del cine con el actor norteamericano. Y de repente llega lo sobrenatural. Como en un posesión diabólica...no, diabólica no, angelical diría yo... Black se transforma. Alguien ha poseído su cuerpo y su alma. Un alma negra, la de Marvin Gaye. Black entona la maravillosa Let’s get it on como sólo se puede hacer. Con ritmo, amor, respeto,voz y pasión...mucha pasión. Tanta que el desconfiado John Cusack se une a toda la gente que hay en la sala para bailar.

Una película como Alta Fidelidad que destila amor por la música por sus cuatro costados sólo podía tener un final donde apareciera Marvin Gaye. Eso si, reencarnado como Jack Black.

07 octubre 2008

Finales de cine: Antes del atardecer. El amor tiene la forma de Nina Simone

Es casi imposible captar en una película todo lo que puede significar un sentimiento (desilusión, miedo, tristeza...). Olvidarse de las tramas propias de una película y centrarse en todo lo que puede conllevar. Pero Richard Linklater estuvo a punto de hacerlo en las sensacionales Antes del amanecer y Antes del atardecer .

En la primera película logro algo inaudito. Analizar como nace un sentimiento como el amor en una pareja de desconocidos. Sin sentimentalismos ni efectismos ni tonterías varias. De una manera sincera y transparente sólo con una pareja que puede disfrutar del amor con un tiempo límite.

Su prodigiosa continuación, Antes del atardecer, volvió a analizar el amor con una mezcla de espontaneidad y meticulosidad. Porque esta película tenía un trasfondo amargo (el fracaso del matrimonio, el paso del tiempo...) que le confería a la película un aroma especial. Para mí incluso está algo (no mucho) por encima de Antes del amanecer. Pero con el trabajo hecho, con un análisis casi perfecto sobre el amor y las relaciones Linklater se encontró con un problema. Cómo finalizar la relación entre los personajes de Julie Delpy y Ethan Hawke. Cómo acabar con unas películas que habían sido claves en la educación de una generación. Y en un minuto, Linklater logro uno de los puntos álgidos de su carrera. En dos películas donde el tiempo parecía un verdugo (en una es un tren que hay que coger, en otra un avión) Linklater decidió congelarlo. Él no podía tomar ninguna decisión sobre el futuro Jesse (Ethan Hawke) y Celine (Julie Delpy). La pareja había tomado vida propia, por lo cual nadie se puede imaginar (o si) que pasa con ellos. Podemos imaginarlo pero no decirlo.

Pero lo más brillante es la forma. Una impresionante Julie Delpy (no nos engañemos, Delpy se come a Hawke en las dos películas) apoderándose del alma de Nina Simone y bailando como ella. Y con un diálogo para la historia:

Celine: - Nene, creo que vas a perder el avión

Jesse: - Lo sé
 
Y fundido a negro mientras se ve la imagen de Delpy bailando. Sin lugar a dudas uno de los finales más ambiguos y redondos de este siglo XXI. Aunque si nosotros fueramos Hawke y viéramos a Julie Delpy bailando al son de la música de Simone, seguramente perderíamos el avión. Porque, ¿quién no se ha enamorado de Julie Delpy viendo Antes del amanecer / Antes del atardecer?

18 septiembre 2008

Finales de cine: El apartamento. Perfecta imperfección

Siempre he oído decir que a Billy Wilder le forzaron a que El apartamento tuviera un final feliz. Vamos, que Fran Kubelik (Shirley MacLaine ) acabara con C.C. Baxter (Jack Lemmon ). Y Billy Wilder cumplió el trato...en parte. Que me maten si El apartamento tiene un completo y rotundo final feliz. No es así y por eso esta obra es tan absolutamente genial y una de las pocas películas perfectas de la historia del cine.

Veamos tenemos a un personaje rotunda y completamente enamorado (Baxter) de una increíble mujer (Kubelik). Y ese personaje, en Nochevieja, le confiesa su amor. Y ella...sólo quiere jugar a las cartas. Wilder entendió que una película con tanta amargura y soledad como El apartamento no podía acabar con un final acaramelado y falso. Contrastaría con la cruda realidad que nos enseña la obra.

Un hombre enamorado acaba con la mujer de sus sueños, la srta. Kubelik. Pero esa mujer está con Baxter por una mezcla de sentimientos como la pena (hacía él) o la soledad (que tiene ella). Por eso ella no puede decir un “te quiero”, sólo puede repartir cartas. No sabemos por cuanto tiempo podrá engañarse a sí misma y a C.C. Baxter, Fran Kubelik. Y no sabemos cuanto tiempo Baxter podrá engañarse a sí mismo pensando que Fran Kubelik la quiere. Quizá acepten que es un trato que les conviene a los dos y esten muchos años juntos. O quizá Kubelik acabe enamorándose del bueno de Baxter. No lo sabemos. Sólo conocemos que Wilder realizó de un final feliz, uno agridulce. Un final “casi” perfecto.

02 septiembre 2008

Finales de cine: Juno. Amor a lo Moldy Peaches

¿Quién me lo iba a decir? Que una película de éxito que han visto millones de personas acabaría con una escena donde dos personajes acababan cantando una canción de The Moldy Peaches . ¡Qué fantástico haber podido ver tamaña hazaña! Y ese milagro sólo podía pasar en la película Juno, esa gran revelación de la temporada pasada. La inteligente y estrangulable Juno-Ellen Page y el interesante y empanado Paulie Bleeker-Michael Cera cantan a duo la maravillosa canción Anyone else but you, que eescribieron y cantaron Adam Green y Kymya Dawson (The moldy peaches)

Green y Dawson crearon hace unos años el grupo The Moldy Peaches. De dos bichos raros y geniales como los buenos de Adam y Kymya sólo podía surgir algo especial y único. Y eso fue The Moldy Peaches. En un sólo disco (su trayectoria es cortísima) llamado como ellos (The Moldy Peaches) crearon uno de los discos más originales, creativos y especiales que ha escuchado aquí él que escribe. Y entre tanta canción genial (Who´s got the crack, Jorge Regula, Dowloading porn with Davo…) destaca una canción romántica. Pero de esas que habla del amor de verdad. Hablamos de la mítica Anyone else but you. Y esa canción era la mejor manera que tiene una película como Juno para finalizar. Juno y Bleeker con sus guitarras, con su aire indie, con un amor de verdad recién encontrado no tienen mejor manera de decirse te quiero que cantando los versos de Adam Green y Kymya Dawson. Y también, de decírselo a los amantes de The Moldy Peaches, que seguro que se (nos) emocionaron (mos) con este escena. Gracias Bleeker. Gracias Juno. Y ya sabéis, Eres amante a tiempo parcial y amiga a jornada completa...

Letra Anyone else but you (The Moldy Peaches)

Eres amante a tiempo parcial y amigo a jornada completa. Tu adicción incontrolable es la última moda. No veo lo que nadie puede ver en cualquiera que no seas tú

Te beso en el cerebro en la sombra de un tren.Te beso completamente idealista, mi cuerpo balanceándose de un lado a otro. No veo lo que nadie puede ver en cualquiera que no seas tú.

Aquí está la iglesia y aquí el chapitel.Desde luego que somos monos para ser dos personas feas.No veo lo que nadie puede ver en cualquiera que no seas tú.

Las piedrecitas me perdonan, los árboles me perdonan. Así que, ¿por qué no puedes perdonarme tú?No veo lo que nadie puede ver en cualquiera que no seas tú.

Encontraré mi rincón en tu coche. Con mi mp3 DVD rumple-packed guitarrero.No veo lo que nadie puede ver en cualquiera que no seas tú.

Du du du du du du duduDu du du du du du duduDu du du du du du dudu du

Arriba arriba abajo abajo izquierda derecha izquierda derecha B A start.Sólo porque usemos trucos no quiere decir que no seamos listos.No veo lo que nadie puede ver en cualquiera que no seas tú

Siempre estás intentando que esto sea real.Estoy enamorado de la forma en que te sientes.No veo lo que nadie puede ver en cualquiera que no seas tú

Los dos tenemos brillantes y felices arranques de ira.Tú quieres más fans, yo más escenario.No veo lo que nadie puede ver en cualquiera que no seas tú

Don Quijote era un conductor de acero.Mi nombre es Adam, soy tu mayor admirador.No veo lo que nadie puede ver en cualquiera que no seas tú

Hiciste una mueca y un baile. Sacudiste un poco de mierda de los bajos de tus pantalones. No veo lo que nadie puede ver en cualquiera que no seas tú

Du du du du du du duduDu du du du du du duduDu du du du du du dudu du

Que no seas tú

17 junio 2008

Finales de cine: Adiós, pequeña, adiós. Perdone, ¿cuál es el camino correcto?

 
 
Hay que hacer lo correcto. Esa es la frase que siempre nos han dicho nuestros padres cuando éramos niños (o eso me gustaría pensar). Pero, ¿qué es lo correcto? No matar, no robar, no hacer daño a los demás...en resumen hacer el bien. Pero haciendo el bien no se puede estar dañando a alguien.

Esa es la idea que nos deja Adiós, pequeña, adiós el estupendo thriller que dirigió Ben Affleck. La recta final de la película de Affleck nos deja unas dudas morales y éticas que muchas veces el cine no se atreve a plantear. O hacemos un final happy end (estilo Hollywood) o un final amargo (estilo director de cine independiente / intelectual). Pero Adiós, pequeña, adiós no plantea ningún camino en su final. La vida no es tan fácil. Quizá todos hubiéramos dejado a la pequeña Amanda (Madeline O’Brian) con el capitán Jack Doyle (Morgan Freeman). Pero los amantes de la ley y la justicia considerarían que esa decisión toleraría el secuestro. ¿Y dónde está el malo en la película? Podemos decir que Patrick Kenzie (Casey Affleck) condena a esa niña a una vida sin futuro.Pero, en realidad, la está rescatando...

Esto nos debería sonar. Adiós, pequeña, adiós está basado en una novela de Denis Lehane autor de Mystic River . Quien viera la película de Eastwood comprobará la relación con la obra de Affleck. Mystic River también tiene un final agridulce, extraño y amargo...

La parte final de Adiós, pequeña, adiós nos tortura planteándonos una realidad. Generalmente la vida no tiene una guía establecida. Sabremos si hemos actuado bien repasando nuestra conciencia. Pero, ¿y si no nos dice nada? La de Patrick Kenzie creo que no le dara tregua.

Dos escenas dentro de ese final de cine de Adiós, pequeña, adiós. Una visual. Las luces de los coches de policía llegando a la casa de Jack Doyle y en un primer plano los personajes de Patrick Kenzie y Angie Gennaro (Michelle Monaghan) sin mirarse. Y uno que no es visual pero si emocional y que podéis ver en el video que he colgado. Kenzie viendo la televisión junto con Amanda. Quizá la conciencia de Kenzie le haya mandado una misión. Proteger a Amanda para que no esté condenada a una vida de miseria.