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26 diciembre 2011

Resumen 2011 (III):
Midnight in Paris, mejor película según la encuesta anual de Vivir Rodando


Ha llegado la hora de que los seguidores y amigos de Vivir Rodando dicten sentencia sobre sus películas favoritas de 2011. Y el principal ganador ha sido un nombre que nos ha acompañado durante estos últimos cuarenta años y que ha se ha convertido en un importante estandarte de la cultura popular reciente. Midnight in Paris de Woody Allen ha sido la película que más ha gustado en 2011 a los seguidores de Vivir Rodando. Acusado algunas veces (en mi opinión de manera injusta) de haber perdido su toque Woody Allen quiso recuperar su fervor popular con una historia tan divertida e imaginativa como melancólica y, en el fondo, triste. El Paris de Owen Wilson, Marion Cotillard, Ernest Hemingway, Salvador Dalí o Luis Buñuel ha enamorado al público este 2011.

Los seguidores han demostrado tener gusto por los creadores imaginativos, arriesgados y, a veces, crueles. Melancolía ese fin del mundo según Lars Von Trier ha quedado en segundo lugar en dura pugna con Midnight in Paris. Y no se ha quedado ahí la exigencia del público. Pegada a Melancolia está La piel que habito ese Almodóvar que ha mezclado de manera genial el thriller, el terror y el melodrama. Y un escalón más abajo está la (quizás) obra maestra de Darren Aronofosky su Cisne negro de ecos polanskianos. Está demostrado que en 2011 han calado en la gente historias oscuras con una gran mezcla de pesimismo y belleza.

En otro grupo han calado excelentes películas con gran tirón popular aunque sea desde una sana polémica como en el caso de Terrence Malick. El árbol de la vida, The artist, Beginners, El origen del planeta de los simios y Super 8 han convencido a los seguidores de Vivir Rodando. Viendo este listado de maravillosas películas uno entiende que en un año terrible el cine puede salvar (en parte) a la gente.

  MEJORES PELÍCULAS DE 2011 SEGÚN LA ENCUESTA ANUAL DE VIVIR RODANDO

   13 Votos

  11 Votos


  10 Votos


  9 Votos


  5 Votos


  4 Votos


 3 Votos


 2 Votos


 1 Voto


Esta lista se ha elaborado gracias a los votos de:

Alberto Pérez Castaños (@albertoperezc), Amparo Ferrando (@AzulNuclear), Ángeles Gómez (@EspacioFeedback), Antonio Sempere, Beatriz Bonal (@beabonal), César Cornejo (@Ahoraquepienso), Elisa Riquelme, Email_Galicia, Esperanza Gómez (@focus_light), Hugo Rodríguez Zapata (@huroza),  Inma Pilar (@rodasons), José Carlos Lledó (@VivesLledo), Lourdes Rocamora, Marcos Gómez, Mario Bernal, Miguel Artiaga (@Miguel_Artiaga), Nacho Gonzalo (@LoQueYoTeDiga), Patricio Vidal (@patrickvid), Roberto Pascual (@Roberto_Pascual), Tania Baeza (@undiamasconvida), Rafa Simons (@RafaQPH), Vic-Tor Yorke, Xalons 

Gracias por la colaboración

  En años anteriores

2010 - Origen (Christoper Nolan)
2009 - El curioso caso de Benjamin Button (David Fincher) / Déjame entrar (Tomas Alfredson) / Los mundos de Coraline (Henry Selick) / El secreto de sus ojos (Juan José Campanella)

16 mayo 2011

Los mágicos y reflexivos años 20

- Midnight in Paris - (Woody Allen, 2011)

Midnight in Paris es una de las películas de Woody Allen que más éxito y conexión con el publico ha tenido en los últimos años. Y curiosamente es uno de las películas donde el director más y mejor ha reflexionado sobre su carrera, su arte y su vida. Ya con setenta y seis años y críticas (a menudo injustas) sobre lo previsible que se ha vuelto su trabajo Midnight in Paris parece un estupendo capricho personal. Allen deja reflexiones sobre el sexo o el matrimonio para hablar sobre la creación y preguntarse sobre su carrera siempre tan frenética con película al año. Ese personaje que representa con acierto Owen Wilson podría ser el mismo Allen reflexionando sobre si los años de Manhattan, Annie Hall, Delitos y faltas o Maridos y mujeres realmente fueron los de verdad. Donde a él le gustaría estar.

Y todo esta reflexión de Allen la reviste de un cuento mágico, en una ciudad de ensueño (eso si nunca cayendo en la postal barata) y con un juego de iconos culturales que es un homenaje a personajes vitales en la historia de la humanidad nunca cayendo en la pedantería fácil. Hay cariño y humor en todos los mitos que aparecen por Midnight in Paris. Es cierto que la película tiene partes con algún trazo grueso, chistes ya vistos y algunos excesos como lo excesivamente irritante que se vuelve el personaje de Rachel McAdams conforme avanza la película, irregularidad de Woody Allen que también pertenece al sello del director aunque sea en esta última fase. Midnight in Paris no deja de ser una reconciliación consigo mismo para intentar disfrutar de su recta final como director. Y no lo ha hecho con una película agresiva ni cínica sino con un bonito cuento alegórico. Y en su viaje ha logrado que le acompañe el público. Viejo zorro. 

. Magia parisina (Jesús Roma, Cinebulosa)

Bajo la apariencia de comedia romántica, Woody Allen nos envuelve por completo en su particular mundo, y con la premisa de una excitante carta de amor a una de las ciudades más bellas del mundo, se encarga de transformar dicha comedia en todo un compendio de cine de alto contenido intelectual, lo que nos permite viajar por mundos de ensueño sin apenas parpadear y nos permite reir sin complejos sin apenas perder la compostura

. Nadie faltó a la fiesta (Antonio Bordón, La Provincia)

Sencilla, pero muy crítica, emotiva, pero muy cerebral, Midnight in Paris nos ofrece en 90 minutos de salutífera diversión un Allen rejuvenecido, fiel a su idea del cine como ilusión, en el que la figura del artista deviene, una vez más, protagonista absoluto, dentro siempre de una caligrafía pulcra y tan marginal, en la vorágine del cine de montaje actual, como sus antihéroes

. Un viaje de ida y vuelta al amor (Julio R. Chico, La mirada de Ulises)

El director de “La Rosa Púrpura de El Cairo” sigue huyendo de la realidad porque no le satisface y porque el amor ideal sólo se encuentra en el imaginario del creador, algo que debe ser cualquier enamorado y cualquier artista, en cierto sentido: crear un universo donde todo cobre un sentido nuevo, donde las mismas palabras o las mismas notas musicales lleguen empapadas de sentimientos vivos y de encanto embriagador