05 julio 2012

Personas humanas


Carmina o revienta
(Paco León 2012)

Todo el mundo ha hablado de Carmina o revienta por motivos que van más allá de la propia película. El film representa el debut en la dirección de Paco León, unos los actores televisivos más populares de este país, lo cual significa que se mire con una exigente lupa a la película. A esto se le suma que León ha decido ser un pionero y de forma tan arriesgada como inteligente ha decidido estrenar la película en cines, dvd e Internet. Todo esto ha hecho que se hable mucho de Carmina o revienta (bien para la promoción) pero a la vez minusvalorando (o ignorando) sus méritos cinematográficos. La película de Paco León podía haber sido una desastrada cinta que sólo sirviera de lucimiento de su mundo personal (su madre, su hermana...) dejando fuera al espectador. Y es todo lo contrario. Es una pequeña aventura personal donde el mundo de León no acompaña sino que choca directamente con un espectador inocente que se equivoca si pretende llegar a una risa fácil. Al revés de lo que se puede pensar en Carmina o revienta el humor duele ya que proviene de la lucha por la supervivencia de unos personajes tan reales como pocas veces se ven en el cine.

Es obvio que el carisma de Carmina Barrios puede con toda la película. Ella arrastra/guia al espectador hacia un mundo excesivo pero cercano donde lo irreal y real se confunden. Y aunque es verdad que sin Carmina Barrios la película Carmina o revienta no podría existir no es justo quitarle méritos ni a la dirección de Paco León ni olvidarse del resto reparto. El monólogo de María León a cámara o la escena de Paco Casasus borracho tienen tantos momentos de chispa creativa y de talento como de humanidad de la que duele. Porque al final Carmina o revienta pasa de cualquier argumento narrativo (el robo de los jamones) para ir a lo que le interesa, el día a día, de anécdota a anécdota donde Carmina y su mundo toman forma. Una forma irregular y angulosa pero nunca vulgar o vacía. Y todo ello con el buen ojo de León para hacer una narración respetuosa pero sin perder detalle del mundo de Carmina Barrios. No hay ni condescendencia en la visión de León. Hay cariño pero sin quitarle el protagonismo al mundo de Barrios. Obviando un par de detalles de cara a la galería y dejándonos con las ganas de más protagonismo de algunos personajes Paco León firma una opera prima honesta e inteligente sabiendo cuando coger y soltar las riendas del mundo que retrata para evitar que se desmande. Porque al final Carmina Barrios acaba empatizando con el espectador como demuestra ese guiño final que rompe cualquier cuarta pared o barrera.

OPINIONES

. Carmina verité (Luis Martínez, El Mundo)

Y así, ante los ojos sorprendidos del espectador, la realidad, la vida dura de Carmina de cada hora de cada día, adquiere la consistencia de los relatos épicos, quizá soñados. De golpe, la gracia de la anécdota que un día se impuso sobre el fondo gris de la realidad adquiere, al ser contada por la propia Carmina, el brillo y dureza de lo inventado

. Mañana serás libre (José Arce, La Butaca)

Con un tono muy reconocible en su sarcasmo, su agudeza y su enfoque sociocultural, el formato de falso documental escogido por León, también guionista, beneficia un conjunto que disfraza las desgracias que presenta desde el desenfado tragicómico de su figura central, una Carmina Barrios ─madre del cineasta─ que aúna en su persona la fortaleza intrínseca a tantas y tantas mujeres cuyas vidas se convierten en una batalla constante por sacar adelante a los que las rodean, no ya solamente familiares directos

. Se hace camino al andar (Antonio M. Arenas, Magnolia)

Aunque no sea la comedia redonda que nos gustaría que fuera, su valentía y espontaneidad están ahí, que exista y podemos verla ya es un logro

01 julio 2012

Joyas a reivindicar: Inland Empire
El canto del cisne (digital) de David Lynch


 >  JOYAS A REIVINDICAR  : Inland Empire, de David Lynch (2006)


A fecha de hoy Inland Empire es la última película dirigida y estrenada comercialmente por David Lynch. Después de 2006 (su fecha de estreno) Lynch se ha dedicado a la música, la publicidad, los cortometrajes...mientras que sus fans ansían que vuelva a crear una de sis absorbentes historias que les trasladen a otro mundo dado que este es cada día más irrespirable. Aunque pueda ser que vuelva a dirigir un largo algunos pensamos que esto es difícil dado que su Inland Empire suena a brillante final. A una puerta que se cierra definitivamente tras haberlo dado todo en un último trabajo donde ha hecho de equilibrista sin miedo a caer el vacio. Pongámonos en antecedentes. El anterior trabajo de Inland Empire es nada más ni menos que Mullholand Drive la obra maestra de Lynch. Mulholland Drive es la película que no debía haber existido, que fue resucitada de su pasado de serie televesiva cancelada y paso de patito feo a brillante cisne. Con esa película Lynch encandiló a todo el mundo ganando importantes premios de prestigio (mejor director en el Festival de Cannes, nominado al Oscar a mejor director, César a la mejor película extranjera...), convenciendo a acerrimos detractores de su cine, descubriendo al mundo a una estrella como Naomi Watts y haciendo que hoy Mulholland Drive se haya convertido en una pieza tan respetado como un futuro icono cultural. Lynch podía presumir triunfó a lo grande con una película netamente suya sin hacer ninguna concesión. Uno podría pensar que por qué no repetir la jugada en su siguiente trabajo. Y en realidad fue lo que hizo cinco años después con Inland Empire. Eso si con algo de (buen) juego sucio.

Inland Empire es una obra tan sucia y oscura como fascinante y libre, la versión pesadillesca de Mulholland Drive obra de un genio sabedor de que no tiene limites en su libertad y talento 

Inland Empire es la versión pesadillesca de Mullholand Drive. David Lynch vuelve al mundo del cine mostrándonos como en la anterior película la maquinaria de Hollywood desde dentro. Inland Empire muestra el viaje hacia la locura (o no) de la actriz Nikki Grace (magistral Laura Dern) en pleno rodaje de una película llamada Flotando en llamadas tristes que resulta ser el remake de una película alemana incompleta por el asesinato de sus dos protagonistas. Por supuesto la película es mucho más que eso pero sólo se necesita eso para poder entrar de lleno en ella y como todo el cine de Lynch dejarse arrastrar. Inland Empire es la otra cara de la moneda de Mulholland Drive. Es más me atreveria a calificarla la única película que se podría adscribir en el género del terror junto con (obviamente) Cabeza borradora. El erotismo de Mulholland se transforma aquí en una sexualidad decadente, sucia y generalmente peligrosa. La progresiva decadencia de Naomi Watts en la primera película se convierte en una locura irracional y violenta en la Laura Dern de Inland Empire. Todo en Inland Empire es más agresivo y oscuro, el amor también. La obsesión de Naomi Watts por Laura Harring en  Mulholland Drive se traslada también aquí a Laura Dern pero derivando también en miedo y locura. Este estilo de Inland Empire es creado por Lynch gracias a que la película está rodada en formato digital con una “sencilla” cámara Sony DSR-PD150. Eso y esos primeros planos que parecen meterse en el corazón de la película acrecentan el tono de laberinto pesadillesco que tiene el film.

Lynch no se corta en Inland Empire. Lo digital parece que le da alas para dar angulosa y extraña forma a una historia que fue creando día a día en el rodaje. No pone límites a la hora de expandir sus historias (casi tres horas de metraje), ni de incluir sus mundos anteriores en este film. Una parte importante de la película son los fragmentos de su inquietante serie Rabbits (creada en 2002) y que no sólo no desentona sino que se podría decir que es la espina dorsal de la película. Y como en Mulholland Drive hay que tener cuidado con las puertas que uno abre ya que llevan a los personajes a distintos mundos e historias. La diferencia es que Inland Empire multiplica esas puertas haciendo que el personaje de Laura Dern pase por distintos personajes y estados hasta llegar a un (supuesto) final feliz. Pero intentar hablar de desarrollo o tramas convencionales en Inland Empire es ,además de una perdida de tiempo, atentar contra su espíritu. Con Inland Empire a Lynch le desapareció el glamour. Ya no hubo tantos premios (aunque sí que recibió algunos por su carácter “experimental”), ni excesivas loas además de problemas en su distribución y exhibición. Incluso algunos fans del cine de Lynch hicieron burla de ella. Quizá no vieron el inmenso regalo de una obra de arte completamente libre. Como el Twixt de Francis Ford Coppola, el Al límite de Martin Scorsese o el Femme Fatale de Brian De Palma. Obras libres y sin complejos donde maestros comparten su mundo (no necesariamente feliz ni formalmente hermoso) con el público sin, a priori, importarles el rechazo con el que inicialmente serán recibidos. Con Inland Empire David Lynch nos ha regalado una obra genial e intensa para ser discutida mil veces sin que nunca lleguemos a una conclusión. Una película donde está todo el Lynch que hemos visto siempre pero sin ningún tipo de maquillaje ni excusa. Por eso cuesta más verlo pero una vez comprendido y aceptado es otro viaje fascinante (y sí terrorífico) por el que dar las gracias.Ojalá vuelva a rodar un largometraje David Lynch pero si no lo hace sabemos que su carrera tiene una coda final coherente y redonda.

20 junio 2012

Joyas a reivindicar: Crumb
Vida en viñetas

 >  JOYAS A REIVINDICAR  : Crumb, de Terry Zwigoff (1994)

"Si no dibujo me vuelvo loco". Con esta frase empieza Crumb (1994) el documental que Terry Zwigoff dedicó a uno de los grandes símbolos de la cultura estadounidense, el dibujante Robert Crumb. El creador de El gato Fritz sigue siendo un mito viviente de la considerada cultura underground norteamericana con unos dibujos tan asombrosos como personales. Dado que hablamos de alguien tan respetado uno puede temer una especie de documental hagiográfico que ensalce la figura de Crumb. También uno puedo temerse una película lineal donde a base de entrevistas veamos un trazo grueso de un personaje tan complejo. Por suerte la obra de Zwigoff no es ninguna de las cosas siendo las dos. Crumb se dedica a acompañar a Robert Crumb  en su casa o por las calles de su ciudad como el típico (fan) pesado ya que el dibujante muestra en varias ocasiones lo poco agradable que le resulta la grabación de esa película. Eso potencia la visión de que Robert Crumb es todo lo contrario a lo que podemos considerar un héroe a seguir. Y por eso el documental y su protagonista nos atrae tanto.

Crumb nos muestra a un Robert Crumb egoista, poco sentimental, honrado y brillante pero siempre sin querer mostrarnos una retrato falsamente profundo y asi consiguiendo humanizar (a su manera) a un genio  

Las mejores partes de Crumb son cuando el dibujante visita a sus dos hermanos (Charles y Maxon) personajes inestables y rechazados socialmente. En parte similares al propio Robert Crumb. El documental nos muestra las visitas de Robert a casa sus hermanos (más intimidad imposible) donde la camara de Zwigoff desaparece y nos muestra de forma cruda las conversaciones entre ellos. Y de repente el documental sobre el dibujante Crumb se convierte en un retrato perfecto sobre la supervivencia de una familia (unos hermanos) de una realidad que no comprenden. Y de cómo el arte sirve para Robert, Maxon y Charles como único balón de oxigeno. No es casual que el documental esté centrado en la época donde Crumb y su esposa (la también dibujante Aline Kominsky-Crumb) se mudaban a Francia. En todo Crumb el dibujante muestra su hastio a ciertas actitudes norteamericanas fastidiosas a la vez que refunfuña de que su mujer “le obligue a irse a Francia”. Esa ambigüedad casa perfectamente con un símbolo tan alabado y criticado dentro de su propio país como es Robert Crumb. La sociedad que ahogó a Crumb y sus hermanos fue la que le ha servido de inspiración para sus asombrosas viñetas. 

Crumb no sólo es el reflejo de la biografia del dibujante. El documental habla de la sexualidad del Robert Crumb a traves de su mujeres, del posible racismo de algunos de sus dibujos, del poco aprecio que siente hacia el genero femenino, de su incapacidad para mostrar sentimientos... Para ello habla con editores, novias, hijos y al final con el propio Crumb. Y la respuesta es más confusa que cuando se empezo a ver el documental. Robert Crumb queda como un hombre tan desafectado como entrañable. Tan egoísta como artísticamente honrado (como buen dibujante tiene una mala relación con el cine). Crumb sin quererlo (o sí) humaniza a un personaje sin dar respuestas obvias. Un autor cuya obra es tan poderosa que parece un muro complicado de derribar. Crumb tuvo bastante repercusión en su día ganando varios premios (Mejor documental del National Board of Review, Festival de Sundance, Boston Society of Film Critics Awards...) pero sin nominación al Oscar. Quizá por la poca obviedad de la película donde las respuestas hay que leerlas entre las líneas de dibujo de las viñetas de Robert Crumb. Si hay respuestas claro.

16 junio 2012

La infancia recuperada


Moonrise Kingdom
(Wes Anderson 2012)

Poco a poco Wes Anderson ha dejado de convertirse en un director para ser una postura. Cuando se estrena un film andersoniano uno para que debe posicionarse a favor o en contra del director tejano. Y rechazando cualquier tipo de radicalidad es cierto que se necesita un alto de grado de complicidad para disfrutar y conocer las claves del personal mundo del creador de Academia Rushmore o Life aquatic. Por eso los que hemos conectado desde el principio con este mundo esperábamos Moonrise Kingdom con una mezcla de ilusión y temor. Anderson ya se había abierto al mundo con Fantástico Sr. Fox haciendo una película disfrutable y comprensible sin perder ninguno de sus rasgos significativos (incluso a veces aumentándolos). Por eso los adeptos a su mundo podíamos sospechar que repetir la jugada iba a ser complicada y esta historia de cuento con amores adolescentes podría ser menos andersoniana de lo deseada. Temores infundados. Moonrise Kingdom no deja de ser una deliciosa, pero no por ello menos compleja, mirada del mundo de Wes Anderson para niños o adultos que fingen serlo.

Moonrise Kingdom tiene el guión y la historia más sencilla de todas las películas dirigidas por Wes Anderson. Unos niños que se enamoran y deciden fugarse mientras los adultos los buscan es una historia mil veces vista pero poca veces tan bien contada. Anderson y Roman Coppola hilan un guión simple pero donde están algunos de los mejores dialogos de la carrera del director. Moonrise Kingdom no se queda en las figuras de postal que uno se podría esperar y logra construir dos personajes de adolescentes de cuento pero con una gran carga de profundidad. Apoyándose en las fenomenales interpretaciones de Kara Hayward y Jared Gilman la película adquiere pronto el tono melancólico que había en Los Tenembaums. Una familia de genios o Viaje a Darjeeling mostrándonos a dos adolescentes a veces más perdidos que enamorados. ¿No es la mirada mapache de Kara Hayward la misma que la Margot Tenembaum / Gwyneth Paltrow de Los Tenembaums. Una familia de genios? Y los adultos no se libran de esta mirada. Los personajes que bordan Bruce Willis, Frances McDormand, Bill Murray y Edward Norton parecen atrapados en esas islas idílicas y coloristas que ha creado Anderson. No en vano no deja de sonar en Moonrise Kingdom la música del gran Hank Williams fallecido antes de cumplir los treinta años. La vida adulta como símbolo de tristeza.

Moonrise Kingdom no sólo funciona para los amantes del cine de Wes Anderson ya que no habla la infancia que dejamos sino de la que nos hubiera gustado vivir aceptando sus dosis de tristeza y melancolía 

 Ya sin las consideraciones melancólicas propias de cualquier film de Wes Anderson Moonrise Kingdom no deja de ser una gozada. Con un magnifico ritmo la película escapa (aligual que los protagonistas) de cualquier síntoma de aburrimiento. Secuencias como la emboscada en el bosque o el final en lo alto de la iglesia hacen que el espactador menos acostumbrado se quede con la boca abierta. Porque Anderson ha sabido mezclar su adolescencia con la de François Truffaut e incluso la de Steven Spielberg para lograr un mejunje donde cualquier se vea (o quiera) verse reconocido. Y por supuesto están los colores made in Anderson esta vez más sepia o apagados, su particular mirada sobre el grupo (amistad o familia),  su obsesión por el detalle (atención al parchis con el que juegan los hermanos de ...) y un maravilloso acompañamiento musical en el que Alexandre Desplat, Françoise Hardy, Benjamín Britten o el mencionado Williams juegan con nosotros. Es complicado sacarle defectos a un maravilloso cuento como es Moonrise Kingdom tan hermoso y triste como son los buenos cuentos. No en vano Moonrise Kingdom no es como la infancia que dejamos sino como la infancia que nos hubiera gustado vivir.


OPINIONES

. La posibilidad de una isla (Noel Ceballos, El emperador de los helados)

Anderson ha combatido en Moonrise Kingdom una de las opiniones recibidas que más hondo ha calado siempre entre sus detractores: la ausencia de sustrato emocional en sus personajes. Como si fuera un scout preparado para hacer nudos, mandar un SOS en morse o montar una tienda en menos de diez minutos, pero incapaz de enfrentarse al primer amor. Huelga decir que ganó ese combate

. La última genialidad de Wes Anderson (Desirée de Fez, PlayGround)

Moonrise Kingdom sublima, de algún modo, un tema clave de la obra de Anderson: las emociones como algo que no tiene edad. Igual que en Harold Y Maude (1971) de Hal Ashby, título de cabecera del cineasta, en los filmes del autor de The Life Aquatic (2004) hay niños que sienten y actúan como adultos, y adultos que sienten y actúan como niños. Porque hay niños maduros, adultos infantiles o simples supervivientes que tiran adelante como pueden

. Manual para fugas románticas (Jordi Costa, El País)

En Moonrise kingdom, Wes Anderson conquista lo que llevaba tanteando desde hace dos películas: mantener la fidelidad a sí mismo —a su codificada estética, pero también a su poética sutil—, apoderándose, al mismo tiempo, de un territorio expresivo inédito